Las muchas amantes que tuvo Einstein bajo el consentimiento de su esposa

Por redaccionnyl el 11/02/2016

Muchas personas hablan y escriben sobre la enorme inteligencia de Albert Einstein y hasta de su Teoría Especial de la Relatividad como si la entendieran y todo, pero nadie da importancia a lo mucho que sufrió su familia mientras él solo se ocupaba de sus proyectos personales como si nada más existiera. Para ser un gran científico tuvo que ser un mal padre y un peor esposo.

El amor estuvo ligado a la ciencia al principio de su matrimonio con Mileva Mariç, pues esta colaboró como matemática en una medida aún no determinada con las teorías físicas de Einstein. Sin embargo, en 1912, el científico retomó una antigua relación con su prima Elsa sin importarle el matrimonio ni los hijos.

 
 

Con el tiempo, Einstein dejó a Mileva Mariç y se casó con su prima Elsa. Pero Mileva no era tonta: hizo que el científico firmara un acuerdo de divorcio en el que le concedería la totalidad del monto económico de un posible Premio Nobel de Física. Tres años después, Mileva Mariç cobró 120.000 coronas suecas.

Si lo hizo antes…

Dicen que si un hombre dejó a su mujer por otra, lo más seguro es que a la nueva también le sea infiel. Einstein cumplió esa regla y una correspondencia de 1.400 cartas que fueron publicadas en los años 80 así lo confirma.

A finales de los años 80, la hija de Elsa, Margot, donó esas cartas escritas por Einstein a la Universidad Hebrea con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte.

De las cartas hechas públicas ahora se deduce que Einstein fue todo menos un marido fiel. El científico, que murió en 1955 a los 76 años, pasaba poco tiempo en casa: vivía en Estados Unidos, pero viajaba por medio mundo dando conferencias. Así, su forma de comunicarse con familia y amigo era la profusa correspondencia conservada, entre otros, por Elsa. Hasta seis amantes tuvo Einstein durante su matrimonio con Elsa, que le colmaban de un cariño “no buscado”, según le explicó el mismo a su esposa. Estella, Ethel, Toni, Margarita —su “amante espía rusa—, M. y L. son sus nombres.

“Es verdad que M. me ha seguido [hasta Inglaterra], y que su persecución se está volviendo fuera de control”, escribió a Margot en 1931. “[Pero] de todas las damas, sólo me siento ligado a la señorita L., que es completamente inofensiva y decente”, añadía Einstein. En otra carta, el científico le pedía a su hijastra que le pasara “una pequeña carta a Margarita, evitando así proporcionar material para chismes a los cotillas”.

Según ha explicado el director de la Exposición Mundial sobre Albert Einstein de la Universidad Hebrea, Hanoch Gutfreund, este hatillo de cartas tiene la novedad de incluir por primera vez las respuestas que su familia le enviaba. Ayuda además, en su opinión, a romper el mito de que el científico era muy frío con sus allegados: “En las cartas muestra un profunda amistad y comprensión con Mileva y sus hijas”.

A la postre, el científico se casaría con Elsa, en lo que Gutfreund describe como “un matrimonio de conveniencia”. A ella le escribía casi cada día, contándole sus experiencias durante sus viajes para dar conferencias. Así se han podido conocer ahora algunas de sus opiniones sobre su vida y su trabajo. En 1921, escribía en una postal: “Pronto estaré harto de la [teoría de la] relatividad. Incluso algo así se desdibuja cuando uno se implica demasiado en ello”. En 1933, años antes del Holocausto, dejó para la posteridad: “Uno teme en todas partes la competencia de los cerebritos judíos expulsados [de Alemania]. Estamos incluso más agobiados por nuestras fortalezas que por nuestras debilidades”. Einstein, judío y alemán, tuvo que huir de su país en los años 30 por el acoso del ascendente régimen nazi.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com