Las escalofriantes predicciones de Isaac Asimov que ya son una realidad

Por redaccionnyl el 21/08/2017

Isaac Asimov comprendía a la perfección ese hecho y lo utilizó para adentrar al mundo en la filosofía de la tecnología. A pesar de no ser un científico revolucionario, el bioquímico le aportó más a la humanidad que muchos expertos del siglo XX. Su visión del futuro no sólo le dio un aspecto insólito a la literatura de su época, sino que inspiró a cientos de inventores y genios para crear un hábitat en el que las personas pudiesen vivir en equilibrio con los robots y las máquinas. Al igual que Johannes Kepler, o incluso Star Trek, cambió al mundo por completo gracias a la ciencia ficción en su Serie de la Fundación.

Además de lo anterior, basándose en sus propias conjeturas que fueron parte de sus trabajos en la literatura, Asimov fungió como una especie de profeta que le diría al mundo cómo sería su futuro una vez que la tecnología avanzara lo suficiente. A pesar de no formar parte de un cuerpo tecnológico, su amor por la información y el conocimiento lo llevaron a desarrollar historias insólitas que hoy podrían ser realidad.

Tal fue su influencia que el periódico The New York Times, durante la Feria Mundial de Ciencia en Queens, Nueva York, lo invitó a escribir un ensayo sobre lo que verían las personas en el mismo evento, pero 50 años después. Titulado Visit to the World”s Fair of 2014, el texto del autor sirvió para inspirar a los científicos y resultó ser insólitamente acertado.

Las siguientes fueron algunas de las declaraciones que hizo Asimov en su artículo, las cuales demuestran que además de ser un visionario, sirvió como un ejemplo a seguir ya que inspiró al mundo a cumplir su palabra de profeta.

«El hombre se continuará alejando de la naturaleza para crear un entorno más favorable para él».

Aunque muchos científicos han interpretado esta predicción como un indicio de que eventualmente la humanidad crearía entornos digitales, en realidad se refería a la manera en que –desde que comenzamos a crear ciudades– las personas decidieron dejar de lado la naturaleza y enfocarse en la comodidad que les ofrece estar alejados de ella. Asimov pensaba que en lugar de recibir la luz del sol, optaríamos por distintas lámparas que nos proporcionaran la luminescencia necesaria para trabajar. En este punto de la historia dependemos más de nuestras creaciones que de aquello que nos dio el planeta en que vivimos.

«Los robots no serán comunes ni muy buenos, pero existirán».

Aunque en la feria de 1964 Asimov resaltó que no había ni un solo robot en producción, estaba consciente de que empresas como IBM –las cuales se enfocaban en los sistemas computarizados– dentro de poco tiempo comenzarían a desarrollarlos. De hecho, el mismo bioquímico fue el que acuñó el término para referirse a las tecnologías que influirían la creación de esas máquinas. Actualmente existen diversos sujetos basados en computadoras, pero, tal como predijo Asimov, no son tan efectivos y aún se encuentran en procesos de prueba. Quizá en unos cuantos años ya tendremos robots con inteligencia artificial, los cuales podrían sustituir a los humanos.

«Los gadgets continuarán aliviando a la humanidad de hacer trabajos tediosos».

Desde los sesenta se sospechaba que los gadgets o los aparatos que usaba la humanidad para solucionar problemas incómodos se convertirían en los más fuertes aliados de las personas. En esa década se comercializó la primera calculadora eléctrica, y en menos de 50 años la ciencia logró solucionar cientos de problemas incómodos con distintos artilugios digitales. Ahora usamos computadoras, tablets, celulares y hasta electrodomésticos que nos ayudan a realizar tareas de manera inmediata.

«Los productos del 2014 no tendrán cables eléctricos, por supuesto, ya que obtendrán su energía por baterías de larga duración».

Aunque el autor pensaba que los radioisótopos serían los responsables de darle energía a las baterías de los dispositivos inalámbricos, su predicción sobre un futuro wireless era absolutamente acertada. Laptops, teléfonos, bocinas, estéreos e incluso cafeteras pueden funcionar sin un cable eléctrico directamente conectado a la corriente; en su lugar tienen baterías recargables o pueden ser usadas con pilas. Se espera que eventualmente desaparezcan por completo los cables y que los productos sean recargados en una base especial.

«Será posible llamar a cualquier lugar de la tierra, incluyendo las estaciones del clima en la Antártida».

No sólo es posible llamar; ahora es más sencillo viajar hacia allá o comenzar comunicación audiovisual sin ningún problema. Lo que entonces parecía imposible por la distancia, hoy es tan sencillo como llamar a un vecino.

«Se imprimirá mucho esfuerzo en el diseño de vehículos con “cerebro de robot”».

¿Suena familiar? Google, Facebook, Tesla y otras empresas han comenzado a crear sus propios vehículos con “cerebro de robot”. Es decir, la inteligencia artificial ha comenzado a integrarse a esos productos para facilitarle el transporte a los humanos. Con distintos sensores y una exhaustiva programación, los automóviles pueden detectar movimiento, avanzar con cualquier ruta y tomar decisiones para llegar a su destino. Este es el futuro que parece más cercano, pero aún falta para que llegue a todos.

«Las comunicaciones se convertirán en un asunto de vista y sonido, así que podrás ver a la persona a la que telefoneas».

Es más que posible hacer videollamadas. Aunque para fines del siglo XX se pensaba que aún faltaba demasiado para poder comunicarnos por vía visual y auditiva, el constante incremento del Internet y de las tecnologías ha logrado que cualquiera pueda comenzar una videollamada desde su casa o celular en cualquier parte del mundo.

«En 2014 sólo las naves sin humanos habrán aterrizado en Marte».

Tal como lo predijo Asimov, la humanidad ya llegó a Marte, pero sólo por medio de sus máquinas. El primer Mars Rover aterrizó con fallas en 1971, pero desde entonces, otros han sido exitosamente colocados en la superficie del planeta rojo. El más reciente es el Curiosity, el cual está encargado de compilar información sobre los elementos que conforman ese lugar y de analizar si algún día será posible vivir ahí.

«Las pantallas de muro habrán reemplazado a los sets ordinarios de T.V.»

Aunque no todos usan pantallas que cubran por completo un muro, la idea ya no parece tan lejana, especialmente con los nuevos diseños planos y cada vez más grandes. Los sets ordinarios de T.V. en los sesenta desaparecieron hace décadas y desde entonces esa área ha ido evolucionando lentamente. Es posible que el futuro que predijo el autor no sea tan exacto como pensó por la forma en que la tecnología se ha ido adaptando a nuestras necesidades, así que quizá un muro de pantalla no sea realista, pero sí una pantalla casi invisible que abarque toda la pared de una habitación.

«La humanidad sufrirá terriblemente de la enfermedad del aburrimiento, la cual crecerá a cada año con mayor intensidad».

Probablemente la predicción más perturbadora. Internet está lleno de información, cada segundo desaparece una noticia o una moda. Todo es efímero y tenemos una necesidad constante de buscar más a cada minuto. Nuestro aburrimiento exige entretenimiento o una distracción inmediata y eso nos hace dependientes de los dispositivos en los que tanto confiamos. Vivimos siendo esclavos del exceso de datos.

La visión de Asimov sólo se enfocó en 50 años y estuvo en gran parte acertado. Aunque algunas de sus predicciones resultaron ser muy diferentes, las de esta lista prueban que su visión era distinta a la de cualquier otro. Si él no hubiese escrito sus grandes historias, el mundo posiblemente sería muy distinto. Además de ser profeta, le mostró al mundo qué camino seguir e incluso lo hizo pensar sobre las implicaciones morales de crear inteligencia artificial. En definitiva era un hombre de otra época y gracias a él podemos mirar el mundo a través de una computadora.

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