Las atroces intenciones humanas detrás del supuesto suicidio de los alacranes

Por redaccionnyl el 08/11/2016

Hay una leyenda que dice que cuando los escorpiones o alacranes se ven en grave peligro se pican con su propio aguijón para evitar el dolor previo a la muerte. Pero esto es absolutamente mentira. De hecho, muy al contrario de lo que se ha dicho con tanta fuerza durante los últimos siglos, los animales no se suicidan.

La moda por decir lo contrario parece haber comenzado en la Inglaterra victoriana, cuando se trató de humanizar todo para poder comprenderlo. Luego las intenciones de que se propagara semejante mentira fueron peores, pues se trató de hacer creer a las personas que el suicidio para evitar el dolor era algo normal en la naturaleza.

El investigador Antonio Petri, psiquiatra de la Universidad de Cagliari, Italia, revisó cerca de 1.000 estudios publicados en 40 años y no encontró evidencia de que realmente los animales intentaran suicidarse. Lo que preocupa es que este mito urbano siga propagándose para avalar la eutanasia como alternativa al dolor.

Pero solo vamos a centrarnos en los escorpiones. Se dice que cuando están rodeados de fuego se suicidan para evitar el dolor, lo cual es imposible porque son animales cuya temperatura corporal varía según la del medio ambiente en el que se encuentren. O sea que no pueden regular su temperatura, de tal manera que dependen del entorno en el que se hayan. Es por ello que cuando se encuentran rodeados de fuego, su cuerpo se calienta rápidamente llegando a deshidratarse, motivo por el que tienen espasmos frenéticos y contracciones en la “cola”. Viendo estos movimientos tan violentos podríamos pensar que pueden llegar a picarse a ellos mismos. Sin embargo lo que realmente ocurre, es que el aumento brusco de la temperatura les provoca la desnaturalización e incluso la coagulación de las proteínas del interior, desarrollo que se transforma en irreversible a partir de entre los 60 o 65º C, provocandoles convulsiones, que hacen que el cuerpo se les arquee, llegando hasta tal extremo que hace que les provoque la muerte. También podría ser que, según cómo sea el fuego, este produzca una columna de aire caliente ascendente que le pueda llegar a dificultar la respiración y posteriormente la axfisia.

Dicho esto, tenemos que tener en cuenta que su propio aguijón de ninguna de las maneras podría atravesar su duro caparazón (esqueleto externo) que protege al escorpión. Por si fuera poco, en el caso de una improbable picadura accidental entre los segmentos, cabe aclarar que el alacrán es inmune a su propio veneno.

Y ya para finalizar, sólo cabe decir que para que un animal tome la decisión de suicidarse, tiene que tener inteligencia y capacidad de raciocinio, algo que pocas especies del mundo animal poseen. Sin en cambio, y hablando de una manera generalizada, una de las conductas más arraigadas en el mundo animal es el instinto de supervivencia. De hecho, la propia calificación de “suicidio” es bastante antropocéntrica, de difícil aplicación en animales, y menos aún en los invertebrados.

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