Las 10 peores quemas de libros de la historia

Por redaccionnyl el 20/01/2017

A veces nos sentimos de una manera que no logramos describir con palabras, entonces creemos que nos pasa algo único y novedoso pero la verdad es que todo está escrito debajo del sol desde hace muchísimo tiempo. Lo que ocurre es que ese sentimiento que sentimos ardió, desapareció cuando quemaron el libro que lo contenía.

Eso ha ocurrido durante siglos y siglos. Las catástrofes destruyen bibliotecas y los seres humanos tienen que volver a investigar las cosas y muchas veces que comenzar desde cero para describir algo que ya estaba más que repasado y comprobado.

La historia revela que la mayor parte de las grandes bibliotecas de la humanidad, en efecto, han desaparecido en conflictos, catástrofes naturales o accidentes.

De modo que sería oportuno recordar cuáles han sido los diez peores desastres para comprender los peligros de la sociedad de la información en el siglo XXI.

Biblioteca de Alejandría

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Al menos el 75% por ciento de toda la literatura, filosofía y ciencia griega antigua se perdió; durante 7 siglos la biblioteca de Alejandría, dividida en dos partes: constaba de un Museo y el Templo de Serapis. Según la apócrifa Carta de Aristeas, dispuso de 20.000 rollos de papiro, y pretendía alcanzar la cifra de 500.000.

China 213 A.C.

QUEMA DE LOS LIBROS

Shi Huandi aprobó que se quemaran todos los libros, excepto los que versaban sobre agricultura, medicina o profecía. De hogar en hogar, los funcionarios se apoderaron de los libros y los hicieron arder en una pira, para sorpresa y alegría de quienes no los habían leído. Más de cuatrocientos letrados reacios fueron enterrados vivos y sus familias sufrieron incontables humillaciones.

Tres fueron los hechos que marcaron la gestión del Emperador Shi Huandi: la construcción de la Gran Muralla, la Gran Tumba con 7000 guerreros de terracota y la Gran quema de libros. Todo en proporciones colosales.

Auto de fe en Granada

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Francisco Jiménez de Cisneros dio en 1500 una orden que suponía, de un modo radical, la integración de una nueva cultura, y la eliminación de otra. La confusión era enorme, pues ese mismo hombre no había dejado de causar problemas en su anhelo de convertir a los infieles.

De casa en casa, sacerdotes y soldados confiscaron libros y, entre golpes y cuchicheos, advirtieron que había llegado la hora de quemar un antiguo libro sagrado, el Corán, la pieza angular del Islam. Como es obvio, la reacción de los creyentes musulmanes no se hizo esperar, aunque los disturbios fueron controlados por las tropas españolas que habían tomado la ciudad en 1492, después de diez largos años de sitio.

La hoguera de las vanidades

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El 7 de febrero de 1497, el fraile Savonarola insistió ante sus oyentes que el triunfo de las tropas francesas sobre las italianas era una clara demostración del desastre que vivían y convenció a la gente del malestar de Dios. De puerta en puerta, tras el sermón en la catedral, se recolectó lo que se pudo en medio de un saqueo general en el que participaron cientos de niños; luego se hizo preparar el escenario.

Este ritual sirvió para la destrucción de libros sobre magia y cábala, clásicos de Ovidio, Catulo y Marcial, textos de Dante y poetas de los cancioneros del amor gentil e incluso los diálogos de Platón.

Destrucción de códices mayas y aztecas

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En el año 1530, en Tetzcoco, Fray Juan de Zumárraga hizo una hoguera con todos los escritos e ídolos de los aztecas. Había nacido en 1468, en el mítico pueblo vasco de Durango, en España, y una de sus primeras tareas como monje franciscano fue examinar los casos de brujería más conocidos de su región, lo cual lo llevó a practicar exorcismos. Como todos los fanáticos, veía el diablo en todas partes.

Diego de Landa continuó esta labor de purificación. En 1562, hizo quemar en el Auto de Maní cinco mil ídolos y 27 códices de los antiguos mayas. De esta furia, sobrevivieron apenas tres códices mayas prehispánicos.

Bibliocausto nazi 1933

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La operación Quema de Libros, ejecutada el 10 de mayo de 1933 bajo la coordinación de Joseph Goebbels, se reveló pronto en su verdadera dimensión porque el mismo día se quemaron libros en Berlín y en otras 22 ciudades alemanas. Según W. Jütte, se destruyeron las obras de más de 5.500 autores.

La Comisión para la reconstrucción cultural judeo-europea estableció que en 1933 existían 469 colecciones de libros judíos y al finalizar la Segunda Guerra Mundial, no quedaba ni la cuarta parte.

Argentina 1980

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El 30 de agosto de 1980 varios camiones depositaron bien temprano, un millón y medio de libros y folletos, todos publicados por el Centro Editor de América Latina. Minutos más tarde, la euforia policial, legitimada por la orden de un juez federal de la Plata llamado Héctor Gustavo de la Serna, animó a varios agentes a rociar con nafta los ejemplares y a prenderles fuego.

Se tomaron fotografías porque el juez temía que se creyera que los volúmenes habían sido robados y no quemados. Horrorizado, impotente, el editor José Boris Spivacow, contempló la quema hasta que las risas y el desaire despertaron su ira.

Sarajevo 1992

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La Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo, fue bombardeada desde las diez y media de la noche del 25 de agosto de 1992 con fuego de artillería. La biblioteca perdió casi dos millones de volúmenes.

Algunos amantes del libro, habían formado una larga cadena humana para pasarse los textos y transportarlos a un lugar seguro, y salvaron algunos. Los bomberos intentaron apagar las llamas, sin suerte, porque la intensidad de los ataques no lo permitió. El techo se derrumbó y por el suelo quedaron regados los restos de manuscritos, obras de arte y escombros de las paredes y escaleras.

Biblioteca nacional de Bagdad 2003

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El mes de abril de 2003 el mundo fue conmovido por una serie de eventos imprevisibles y atroces que destruyeron los principales centros culturales de Irak. Fue el día 13 cuando una multitud alentada por la pasividad de los militares, roció con algún combustible los anaqueles y les prendió fuego. Millones de libros se quemaron.

Pasadas unas horas, una columna de humo podía verse a más de cuatro kilómetros. En el mismo ataque fue destruido el Archivo Nacional de Iraq, y desaparecieron diez millones de documentos.

Biblioteca de la academia de ciencias de Egipto

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El 18 de diciembre pasará a ser una fecha catastrófica de Egipto por el incendio del edificio de la Academia de Ciencias, que albergaba 200.000 materiales desde el siglo XVIII y obras como Description de l’Égypte, reproducido por todos los amantes de Egipto desde su aparición en 1809.

Todos los archivos que sustentaban las fuentes del siglo XIX se perdieron, miles de informes de investigación que ni siquiera estaban copiados perecieron haciendo retroceder los estudios egiptológicos durante décadas. Una tragedia amparada por la impunidad y las advertencias: desde febrero de 2011 el autor ha advertido en el Diario Clarín que todo esto sucedería y ha así ha sido para mala fortuna del patrimonio cultural mundial.

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