La historia de las Sirenas y una sesión de fotos para enloquecer

Por redaccionnyl el 27/07/2017

Los griegos imaginaban a las sirenas como seres híbridos entre mujer y pájaro que engañaban a los hombres con su canto. Se decía que habitaban en una isla rocosa y que quienes pasaban por allí podían sucumbir a sus encantos y dejarse despedazar por ellas.

Ulises, el fecundo en ardides, pasó con su tripulación de regreso a Ítaca cerca de esa isla. Los marineros sabían que les iba la vida en taparse los oídos con cera para no escuchar sus cantos hipnóticos. Pero Ulises quiso escuchar el canto a ver si la fama que tenían les hacía justicia, así que pidió a su tripulación que lo atase al palo principal del barco sin taparle los oídos.

Así, el astuto Ulises fue el primero que logró escuchar a las sirenas sin morir.

Llegó la edad media y el oscurantismo hizo que se olvidaran los pueblos de Homero y de la precisión de otras leyendas. Por eso aparecieron de pronto otra vez las sirenas en la mente humana pero esta vez siendo criaturas mitad mujer – mitad pez.

Ya no solo engañaban a los navegantes con su canto, sino que ahora lo hacían también con su belleza, pues tienen, según se decía, de la cabeza al ombligo cuerpo de virgen y forma semejante al género humano, pero con cola escamosa de pez.

De todas formas, muchas lenguas no latinas tiene cada cual una palabra para definir a la sirena clásica mujer-ave y otra para la mujer-pez. Por ejemplo en inglés se dice a la primera siren y a la segunda mermaid, mientras que alemán la primera es sirene y la segunda meerjunfrau.

Así, las sirenas se volvieron parte de nuestra imaginación. En todo caso Apolodoro de Atenas, también llamado Apolodoro el Gramático, escribió una explicación sobre por qué ya no hay sirenas en el mar, la cual dice:

Cuando los Argonautas pasaron en su nave por el sitio fatal, las sirenas cantaron para atraerles; pero Orfeo cantó con más dulzura y las eclipsó con los acentos de su lira. Y, como según tenía dispuesto el destino, la vida de las sirenas debía cesar en el momento que alguien escuchara sus cantos sin sentir el hechizo que estos producían, se precipitaron al mar y quedaron convertidas en rocas.

La sesión de fotos

Estas fotos fueron tomadas por la fotógrafa radicada en Polonia Helena Bromboszcz, quien usó como inspiración a las modelos Kasia Danio? y Kester para imaginar y reproducir la sensualidad de las sirenas reales, esas que son mitad mujer – mitad provocación y que a veces ni siquiera cantan para maravillar a la gente, esas que tienen siglos siendo sensuales de diferentes formas y que están incluso por encima de la imaginación.

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