La explicación definitiva a la quema de libros en Libia

Por redaccionnyl el 20/06/2017

A finales de la semana pasada quemaron en Libia más de 6.000 libros de política, poesía y filosofía que, según la oficina de la policía, promovían la violencia, las ideas de los Hermanos musulmanes y las del Estado Islámico.

Sin embargo, la cadena de noticias Al Yazira dijo que algunos de esos libros eran clásicos islámicos que se podían encontrar en cualquier parte.

Claro que la atroz misión quedó a cargo de la policía leal al mariscal Jalifa Hafner. Pero esto no es nuevo: en 2011 fue quemado el Libro Verde del Coronel Gadafi, ese compendio de insensateces en el que el dictador decía a sus súbditos cómo era que tenían que vivir.

Pero el suceso más grave desde la caída del régimen gadafista fue la incautación, el pasado enero, de un camión de libros que estaban siendo trasladados de Tobruk a Bengasi. Entre los libros, que procedían de Egipto, había obras del premio Nobel egipcio Naguib Mafouz, traducciones de los populares autors Paulo Coelho y Dan Brown, y del filósofo Friedrich Nietzsche.

El camión fue interceptado por un control militar en la base de operaciones del mariscal Hafter, en Marj. De ellos nunca más se supo, pero la autoridad local de asuntos islámicos afirmó que eran obras que promovían de todo: el chiísmo, el sufismo, el cristianismo, el judaísmo, el secularismo, el ateísmo, las ideas de los Hermanos Musulmanes y la pornografía.

La confiscación provocó la protesta del responsable de Cultura del gobierno rebelde de Bengasi –que es respaldado por el propio mariscal Hafter. Jalid Nayim dijo que se trataba de “una flagrante violación de la libertad de pensamientos” y de una vergüenza “inaceptable”, y que correspondía a la administración civil controlar el contenido de los libros. La Unión de Escritores libios y varios académicos también protestaron, mientras que Paulo Coelho tuiteó que no podía hacer otra cosa que ver cómo sus libros ardían, aunque no está claro que esto se produjera.

La quema del pasado sábado está en línea con la ofensiva del mariscal Hafter contra todo lo que suene a islamista, a pesar de que él mismo se apoyó en milicias salafistas para la conquista de territorio en Bengasi. Hafter es ahora el abanderado de los intereses de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos contra los afiliados o simpatizantes de los Hermanos Musulmanes y el país que los apoya, Qatar.

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