Johan Cruyff, el hombre que reinventó el fútbol

Por redaccionnyl el 24/03/2016

Johan Cruyff tenía solo 12 años cuando murió su padre de un ataque al corazón. Esa circunstancia lo obligó a dejar sus estudios para tratar de ayudar con la economía familiar a través de su talento más notorio: el fútbol. Sin embargo, cuando cobraba un tiro de esquina ni siquiera podía centrar la pelota correctamente.

Sí, era muy débil, pero también muy inteligente. Tal vez, si no se hubiese dedicado al fútbol al punto de innovar y cambiar la forma de ver el juego, habría hecho lo mismo desde la política, la música o la filosofía.

Un año después de la muerte de su padre, el pequeño Johan conoció al entrenador Rinus Michels, quien diseñó todo un plan para que agarrara cuerpo y dejara de ser tan endeble. Aquel cerebro debía ser aprovechado. Con el tiempo, el flaquito se convirtió en una bala que parecía impulsada por una mezcla entre el viento y la pólvora.

Mitchels tenía ideas muy originales sobre la forma en que debía jugarse el balompié, Cruyff logró entenderlo como pocos. Así, el entrenador y el jugador, pusieron en marcha lo que el mundo conocería como “Fútbol Total”, lo demás es historia –y la historia del deporte la escriben los que ganan títulos.

Tras diez temporadas en el Ajax de Amsterdam, 12 títulos y 246 goles en 328 partidos, Cruyff se enteró de que el equipo de su niñez estaba negociando su traspaso al Real Madrid. Esa noticia le causó un torbellino en el pecho cuyas repercusiones están hoy en toda la tierra. Sintió que su club lo estaba traicionando y decidió irse a jugar al eterno rival del Real Madrid, el FC Barcelona.

Hoy el Barcelona es el mejor equipo del planeta, y la causa fue aquella decisión de Cruyff de no irse al Real Madrid. Primero fue jugador, luego entrenador y más tarde inspirador. Lo que hizo por el Barça fue darle un sentido artístico al juego de patear la pelota; pero no solo artístico, sino también mecánico y hasta místico.

Su alumno más aventajado, Pep Guardiola, recorrió el mundo buscando adaptar el fútbol de Cruyff a los nuevos tiempos. Hoy, los múltiples toques, la integración al ataque de todos los factores y la elegancia del Barcelona siguen siendo cosas de Cruyff.

Cuando Cruyff jugaba, el entrenador callaba –a menos que fuera Rinus Michels, claro–. Cruyff decidía dónde jugaba, cómo lo hacía y quiénes serían los protagonistas del partido.

El madridista Jorge Valdano siempre cuenta que una vez le reclamó a Cruyff que había parado el juego –como si fuese el árbitro– porque había un jugador lesionado. El holandés pidió el ingreso de los paramédicos y tomó la pelota con las manos para que todo se reanudara solo cuando le diera la gana. Además, según Valdano, había simulado un penal que estaba a punto de cobrar.

El argentino le dijo a jugador del Barcelona:
-¿Qué tal si tú te quedas con ese balón y nos das uno a cada uno para que sigamos jugando?
A lo que Cruyff respondió:
-¿Cuántos años tienes?
-20.
-A los 20 años, a Johan Cruyff se le trata de usted.

Las frases de Cruyff siempre forman tanta parte del imaginario global como sus goles. Cada vez que algún periodista le preguntaba algo, él respondía como una sentencia cercana a la inmortalidad. Sus conferencias de prensa eran clases magistrales de vida a pequeños bocados, porque las palabras eran pocas, pero poderosísimas e inolvidables.

El día de su retiro como futbolista profesional, en sus propias palabras, “fue un parto”. Cruyff había vuelto al Ajax para cerrar su carrera en el equipo de su niñez, pero sus compañeros se dejaron ganar por goleada el último partido para arruinarle la fiesta al capitán que ya no soportaban. Los otros diez jugadores del Ajax sobre el césped habían parido su propia humillación. Cruyff anunció ese mismo día que mejor no se retiraba y fichó por el gran rival del Ajax, el Feyenoord, con el que quedó campeón de liga y copa en su último año como profesional.

Hoy el mundo lamenta su muerte, pero su legado seguirá intacto mientras exista la civilización y sobre todo el fútbol.

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