“La sociedad está enferma, es la cultura lo que la ha sostenido”

Por Isabel Carlota Roby el 30/03/2016

A propósito de la publicación de su primer poemario en 2013, “Las manos de los muertos”, en Nalgas y Libros le hicimos una entrevista a Isabel Carlota Roby, la autora por la que nos preguntan cada vez que hablamos en público, una artista que genera tantas pasiones entre sus lectores que decidimos llamarla “nuestra poeta de culto”.

Leí tu libro. Vi a la muerte y al sexo caminar de la mano por un mismo pasillo, como un mismo placer y como un tercer concepto. ¿Cuán delgada es la línea que las separa? ¿Cada orgasmo es una pequeña muerte? ¿Cada muerte tiene su dulzura? En fin, ¿qué te llevó a escribir estos versos?

 El sexo y la muerte están en general muy mal entendidos y las personas tienden a convertirlos en un tema tabú y por lo tanto la libertad del sexo y de la muerte se ven condicionadas, y libertad sujeta a condición no es libertad. Nadie define mejor a un orgasmo que los franceses La petite mort, qué lenguaje tan poético para nombrar al orgasmo, ¡magnifico!

Escribo sobre la muerte y el sexo porque aun en pleno siglo 21 le seguimos teniendo miedo a esos dos términos de los que nadie se salva (y de los que unos cuantos no se quieren salvar)

En mi opinión el sexo y la muerte son la máxima expresión de libertad, en mis poemas ambos están sumamente naturalizados y no suelo escandalizarme por ellos, todo lo contrario, me atraen de una forma perturbadora.

¿Hay una intención detrás de tus versos? ¿Provocas para solo capturar la atención del lector? ¿Qué nos predican esas letras?

 Escribo en el momento sin pensar demasiado en lo que mis poemas vayan a provocar a quien los lea. Nunca hay intención de provocar nada, hay intención de sacar muchas cosas, de hecho me rehúso a explicar mis poemas, siempre hay personas que insisten en preguntar y pedirme que los explique, si hay algo que requiera libertad es la lectura y mis poemas nunca son los mismos poemas que escribí luego que ya otra persona los ha leído y les ha dado su propio significado y mi explicación solo los condicionaría al leerlos. Suelo escribir de forma muy clara, adoro a Ginsberg y él siempre decía que tenemos que separar las barreras que existen entre las musas y los lectores y hablarles como si habláramos con un amigo, no adorno lo que quiero decir, adornar demasiado un poema es solo adornar tu ego y el ego cansa. Y por supuesto que a veces la escritura clara y directa produce provocación e incluso rechazo. Yo solo escribo “con derecho al llanto

¿Cuánto se parecen estos poemas a la mujer que los escribió? ¿Nos relatan ficciones o hay una relación con la cotidianidad que enfrentas como individuo?

Los poemas se producen a partir de las emociones y las emociones a partir de las experiencias, nunca se escribe de la nada. Siempre escribo para curar, como método terapéutico, siempre va a haber mucha realidad en los poemas sin duda alguna. Y también hay mucha burla a la sociedad. Me causa mucha gracia escuchar cómo nos bombardean todos los días con discursos que alaban el desarrollo (imaginario) de la civilización pero aún nos escandalizamos si leemos clítoris en un poema o hablamos libremente de la muerte y del suicidio.

¿Cómo es tu proceso creativo? Esta poesía se lee como prosa incontrolable, casi autómata, pero hay estructura clara. ¿Cuánto corriges? ¿Buscas ritmo con correcciones cuando no aparece solo? ¿Cómo proyectas en tus dedos lo que sale de tu mente?

No tengo ningún proceso creativo y defiendo al verso libre siempre! nunca he estudiado métrica, nunca he ido a talleres de poesía, nunca condiciono mis poemas a reglas estéticas. El escribir es un ejercicio de libertad y repito la palabra libertad todas las veces que sean necesarias porque es el fundamento de todo lo demás, y condicionar esa libertad que te da el escribir a reglas me parece atroz. Me interesan mucho más las emociones y la sensación que deja el poema cuando ya lo has terminado. Es como decía un amigo me imagino a Baudelaire yendo a clases de escritura y me causa risa, si Baudelaire es la leyenda poética que es hoy, lo es precisamente porque nunca se limitó a las reglas si no que las reinventó.

Normalmente mis poemas comienzan con frases que anoto y de repente me veo escribiendo un poema y creo que un buen poema es aquel que no sabes que vas a escribir hasta que lo has escrito y ni siquiera te has dado cuenta.

Se lee en el poema que da nombre al libro que “a los muertos los entierran para que no se atrevan a pedir socorro”. ¿No le temes a la muerte? ¿No te da miedo irrespetar el grito de socorro de los que fueron antes que tú y ya conocen desde el otro lado qué cosa es la realmente muerte?

Todo lo contrario, a la muerte le he temido mucho y precisamente creo que es por ello que terminé obsesionándome con ella, siempre me ha sorprendido que los seres humanos estando tan conscientes de su naturaleza finita continuemos viviendo como si nada. En general nos enfrentamos a la muerte todos los días pero no queremos verla. Con el tiempo aprendí a naturalizar a la muerte.

El poema (y el libro) se llama “las manos de los muertos” porque me tocó experimentar la muerte cercana hace unos dos años cuando murió mi abuela y recuerdo que una de sus manos quedó en una posición bastante extraña y me obsesioné con su mano y el rigor mortis y escribí el poema pensando en ella y en su mano ya rígida, sin duda para mí todo el libro es ese único poema.

Parece que Isabel es una y Carlota otra. Una lucha por los derechos de los animales y en contra de las injusticias sociales, y la otra es una suerte de espía internacional, poeta, pintora y soberana de todo el erotismo de la tierra. De pronto alguien me dice que tienes una gemela y me aferro a la idea de que alguna de las dos debe ser la malvada, pero ya son tres: Isabel, Carlota y la gemela de ambas. ¿Quién eres cuando escribes? Cuéntanos tu historia con las letras: ¿de dónde saliste?

Jajaja, una vez un amigo me definió citando un verso de  Juan Gelman “decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito/ debía tener unas 12397 mujeres en su mujer /era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres”

Creo que tenía razón y sí hay un pueblo de mujeres que me vuelve loca porque yo tampoco sé qué hacer con ellas. Siempre quiero probar, siempre salto de una cosa a la otra: pinto, escribo, trabajo con fundaciones, me mudo de país, comienzo a hacer cortos, a tocar piano, guitarra, siempre busco expresarme y crear con lo que sea que haga.

Cuando escribo soy yo y eso incluye a las 12397 mujeres que me habitan. Pizarnik tiene un poema que dice “Alejandra Alejandra debajo estoy yo. Alejandra” y yo soy así debajo de todas mis Isabeles y Carlotas estoy yo que no soy más que la suma de todas ellas.

Pero sea quien sea siempre apoyo y defiendo a los animales, los considero irremediablemente superiores a los seres humanos y en general con los humanos siempre estoy en conflicto.

Y si tengo una hermana gemela que no solo es hermosísima sino que además es lo máximo.

¿Cuáles son tus obsesiones? ¿Las desarrollas en la vida real o les pones un candado para que solo existan en tu poesía?

 Tengo miles de obsesiones tiendo a ser muy border-line con ellas, y estoy convencida que el planeta está habitado por gente como yo: acumuladores de obsesiones.

Mientras tanto, tal vez haya personas un poco obsesionadas con cuanto has escrito para Nalgas y Libros, y con esa voz… y con el silencio de la poeta cuando sigue sonando la música en el audio. ¿Alguna vez has sentido acoso? ¿Sirve para escribir? ¿Qué otras cosas te sirven para escribir?

Nalgas y libros ha sido un espacio magnifico para compartir mis poemas, es genial. Solo me causa gracia que de cierta forma los lectores me han etiquetado como una poeta erótica y tienden a leer más que todo los poemas con cierto contenido erótico, o tienden a enfocarse en los versos eróticos de un poema que en general no habla solo de sexo. Pero es un gran espacio y una gran oportunidad y me encanta contribuir a que las personas lean más, es una idea fantástica.

Para escribir me sirven el silencio, la soledad, buenos poetas y Nacho Vegas. Nunca he sentido acoso, algunas personas se han sentido alarmadas por lo que escribo y esto incluye a mi mamá quien poco a poco ha entendido que su hija tiene su propia forma de ver al arte jajaja.

¿Qué te atrae de la literatura erótica y de la seducción intelectual? ¿Hay un despertar general de los sentidos o se queda en el bajo vientre lo que entra por los ojos en forma de letra?

De la literatura me atrae todo, la literatura erótica –en sentido estricto- es solo una parte de todo lo que me atrae. En general para mí todo lo que tenga que ver con literatura me parece erótico. En mi caso no hay nada que me seduzca más que una mente, mis sentidos se despiertan con la mente sin duda alguna. Hace unos meses caminaba en Ámsterdam con una gran amiga argentina y ella me dijo “Boluda tenes que ver la película de Martin Hache tiene una frase que te va a encantar” y me dijo: “Hay que follarse a las mentes”. Y desde ese día esa frase es uno de mis evangelios.

A tu juicio, ¿qué lugar tiene la cultura en la sociedad actual?

 A la cultura hay que reivindicarla. La sociedad siempre ha estado enferma, en crisis, todos los siglos, todos los años, desde que nací he escuchado el mismo cuento, pero es la cultura la que la ha sostenido. Creo que los escritores, los poetas, los pintores nunca nos han fallado, y es esta parte de la cultura que debemos reivindicar a gritos sobre todo en la sociedad venezolana actual.

¿Cómo veías a tu país desde Europa? ¿Cómo lo ves ahora desde más lejos?

 Lo veía y lo veo como un país que pide reinventarse a gritos que no se escuchan, creo que en Venezuela llegó la hora de cambiar la política por la poesía y la literatura. Una sociedad culta, iluminada, sabe por lo que lucha y por qué lo lucha y esas son las sociedades que logran los verdaderos cambios, yo creo que el cambio en Venezuela no pasa por un cambio político sino cultural, el cambio político es el fin último pero sin una sociedad culta que lo impulse, no va a ocurrir. Estoy convencida que el pensamiento tiene que ser subversivo pero para que lo sea hace falta conciencia crítica y libertad.

¿Qué tal la vida en Sri Lanka para una poeta venezolana?

Es una vida muy distinta, llena de olores, sabores, colores, formas muy diferentes pero al mismo tiempo fascinantes, he terminado convirtiéndome en una esponja que absorbe todo y es una gran experiencia a pesar del shock cultural que siempre aparece, es una experiencia que además me ha hecho escribir mucho, así que estoy contenta. Ya sabes que experiencia que no deviene en poema no ha valido la pena.

¿Qué estás leyendo hoy en día?

 Estoy releyendo a Anna Karenina de Tolstoi, La Máquina de follar de Bukowski y siempre, siempre releo poemas de Alejandra Pizarnik (ella es una de mis obsesiones). Decía Borges que lo importante no es leer sino releer así que lo estoy aplicando con diligencia.

¿Qué escribes?

Ahora mismo tengo todo un desorden de anotaciones que luego devienen en poemas o en intentos de prosa que nunca llegan a mucho jajaja.

¿Qué te gustaría escribir y aún no escribes?
Me encantaría escribir una novela pero soy sumamente indisciplinada e impaciente con la prosa. Pero sin duda alguna vez, espero que sea pronto. Y quiero escribir algún guion para un corto, hacer poesía con las imágenes es fantástico.

¿Recuerdas el primer libro que leíste siendo una niña? ¿Cuál fue?

Si! Tenía 5-6 años y Fue Tom Sawyer de Mark Twain. Mis padres siempre fueron estrictos con la lectura, a mí no me costaba trabajo porque me encantaba leer y recuerdo que mi papá me dio a elegir entre tres libros y escogí a Mark Twain y cuando escoges a un libro realmente escoges a una persona. Fue la primera elección importante en mi vida.

Preguntas: Néstor Luis González

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