He encontrado al pudor bajo mi cama. Por Isabel C. Roby

Por Isabel Carlota Roby el 05/01/2016

Cielo o infierno, ¿qué importa?
-Charles Baudelaire, Las flores del mal.

Conocí al pudor cuando en quinto grado la directora del Colegio nos dio una charla sobre él, escribió P U D O R en letras muy grandes en la pizarra y nos miró solo a las niñas con prepotencia, como si el pudor fuera solo una cosa de chicas, es decir nuestras limitaciones eran más extensas, porque descubrí que toda su historia sobre el pudor se resumía en una palabra: limitación. Y entonces lo presentó, dijo que siempre debíamos llevarlo con nosotras – una vez más fue excluido elpronombre masculino-. Lo vi tan gris, tan aburrido. Desde ese día supe que me haría perder el tiempo. Y yo se lo haría perder a él. Por más que intentaba yo me escapaba y me burlaba de él abriéndole mis piernas. Vi al pudor en muchos lugares antes, lo vi entre las niñas que se bajaban la falda hasta las rodillas y miraban con disimulo alrededor. Lo vi en las chicas que le decían que no al sexo con aquél extraño para después masturbarse solas pensando en él. Lo vi en chicos también, escondiendo su erección. Lo vi en las dos chicas que decidieron no besarse en público. Lo vi aleccionando fieles en las iglesias, lo vi en las calles en los rostros de tipos aburridos de la vida, lo vi cada vez que dije que no a una buena historia, lo vi en mucha gente que usó al pudor como una excusa contra su propio miedo, lo vi en ti y te juro que sigue igual de aburrido gris.

Pero esta noche:

He encontrado al pudor bajo mi cama
lleno de polvo y con miedo
le he sentado a mi lado a conversar
no siempre habrá alguien que repare tus cobardías, le he dicho
Y me mira asustado como un cachorro
me quito la ropa y el pudor empieza a temblar
le muestro unas bragas y llora,
le tiene miedo a la verdad.

Esa noche el pudor se subió a mi cama tocando mis pechos
le sonreí y le hablé sucio al oído
el pudor se ha aburrido de su rincón oscuro
y quiere ser uno más de los vicios,
de los libres, de los sin-miedos, de los after-nada.

Esa noche el pudor saltó por mi ventana
él no tiene la culpa de lo que le enseñaron,
de lo que no pudo aprender
es una pena
la libertad no se enseña,
se elige.

Yo aún recuerdo al pudor
es solo que él ya no se acuerda de mí.

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