¿Fue William Shakespeare un fraude?

Por Javier Morales el 01/05/2016

Los pocos que han oído de la existencia de alguien con ese nombre por lo menos alcanzan a imaginar que se trató de un gran escritor, tal vez piensen en Romeo y Julieta y se sientan inmediatamente extrañados con tal aseveración. Quienes lo han leído y estudiado pueden sufrir el mismo asombro sin saber que se trata de otro de los oscuros misterios de la literatura y el arte. No muchos saben que desde el siglo XIX (otros dicen que desde el mismo siglo XVII) se viene poniendo en duda la autoría de las obras atribuidas a Shakespeare.

 
 

En el 2011 se estrenó una película titulada Anonymous (Anónimo) y su frase principal reza: “¿Fue Shakespeare un fraude?”. Trece años antes de este estreno ya nos habían hecho ver a un “Shakespeare enamorado” y, ¿ahora nos presentaban una película que cuestiona la autoría de William Shakespeare? Eso es un jugoso anzuelo para cualquier lector a la hora de promocionar una película.

Roland Emmerich, director alemán, nos construye en Anonymous, como si se tratara de una puesta en escena de una obra de teatro, la versión de los hechos de los llamados teóricos oxfordianos, es decir, aquellos que presentan como autor, de las tragedias, comedias y sonetos atribuidos a Shakespeare, a un hombre llamado Edward de Vere, mejor conocido como el 17° Conde de Oxford. De Vere fue un reconocido dramaturgo de las cortes isabelinas que al quedar huérfano en su juventud pasó al cuidado de sir William Cecil, político y consejero de la corona inglesa. Cecil consideraba el teatro y la poesía unas artimañas paganas e inmorales que corrompían a la corte, es por ello que de Vere, ya adulto y atormentado por una necesidad extrema de contar aquellas historias de engaño, muerte, locura, amor y mala fortuna que colman nuestro paso por la vida, decide publicar sus obras bajo el nombre de otro famoso dramaturgo en Londres: Benjamin Jonson. Es así como Emmerich, bajo el guión de John Orloff, mezcla datos y personajes históricos de la Inglaterra de finales del siglo XVI con una serie de supuestos que la crítica literaria ha ido explorando en aras de aclarar quién puede ser el verdadero autor de las obras consideradas como el nacimiento de la literatura moderna; aquél que inventó lo humano, según el canonizador sir Harold Bloom.

En definitiva son muchos los autores contemporáneos con el nacido en Stratford-upon-Avon a quienes se les atribuye la autoría de todas estas obras: Francis Bacon y Christopher Marlowe son dos nombres que siguen en la lista. Ciertamente los estudios de Thomas Looney en su libro Shakespeare identificado, publicado en 1920, han dado pie a una discusión que bien puede alargarse mucho tiempo. Se asegura que no existen registros escritos de puño y letra del actor William Shakespeare que comprueben su autoría en texto alguno, se asegura también que quien escribiera tan vasta obra, y de tan profunda trascendencia, debía ser un hombre con un conocimiento muy amplio tanto en la ciencia como en el arte, debía haber viajado, debía conocer muchos idiomas, además de la literatura y la historia de otras naciones y épocas. El actor de la compañía Lord Chamberlain’s Men difícilmente contaría con toda esa experiencia y es la carta que más juega en su contra en estas teorías.

Con Anonymous podemos darnos el lujo de presenciar una posibilidad única detrás de las ya geniales e intrigantes historias atribuidas a Shakespeare. Anonymous nos expone lo que un hombre es capaz de hacer por lograr su arte, por liberar su espíritu. Y eso es, en definitiva, algo a lo que cada lectura de Shakespeare constantemente nos invita.

Anonymous
Director: Roland Emmerich
Año: 2011
Guión: John Orloff
Países: Reino Unido, Alemania, Estados Unidos
Duración: 130 minutos
Reparto: Rhys Ifans, Vanessa Redgrave, Sebastian Armesto, Rafe Spall.

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