Exaltación del perro callejero. Por Aquiles Nazoa

Por redaccionnyl el 27/07/2016

Ruin perro callejero,
perro municipal, perro sin amo,
que al sol o al aguacero
transitas como un gamo
trocado por sarna la sarna en cachicamo.
Admiro tu entereza
de perro que no cambia su destino
de orgullosa pobreza
por el del perro fino,
casero, impersonal y femenino.

Cuya vida sin gloria
ni desgracia, transcurre entre la holgura,
ignorando la euforia
que encierra la aventura
de hallar de pronto un hueso en la basura.

Que si bien se mantiene
igual que un viejo lord de noble cuna,
siempre gordo, no tiene
como tú la fortuna
de dialogar de noche con la luna.

Mientras a él las mujeres
le ponen cintas, límpieles los mocos,
tú, vagabundo, eres
– privilegio de pocos –
amigo de los niños y los locos.

Y en tanto que él divierte
– estúpido bufón – a las visitas,
a ti da gusto verte
con qué gracia ejercitas
tus dotes de Don Juan con las perritas…

Can corriente y moliente,
nombre nadie te dio, ni eres de casta;
mas tu seguramente
dirás iconoclasta:
– Soy simplemente perro, y eso basta.

La ciudadana escena
cruzas tras tu dietético recurso,
libre de la cadena
del perro de concurso
que ladra como haciendo algún discurso.

Y aunque venga un tranvía,
qué diablos, tú atraviesas la calzada
con la filosofía
riente y desenfrenada
del que al todo perder, no pierde nada

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com