Estas son las mentiras que te decían de niño y en las que aún crees

Por redaccionnyl el 18/04/2017

Una vida de princesa

A pesar del imaginario infantil, ser una princesa en el medioevo no era necesariamente una experiencia maravillosa.

Si bien las comodidades de un castillo eran sin duda mejores que la de las chozas campesinas de la época, ellos no escapaban de ser lugares fríos, sucios y oscuros. Y por más alta alcurnia que se tuviera, nadie escapaba a una cuna húmeda.

También había cosas peores: el aire apestaba a animales muertos, la gente no se bañaba y los baños no tenían sistema de desagüe. Esto, aunado al casamiento con el príncipe azul, que no era más que un arreglo político.

Los cavernícolas vivían en cuevas

A pesar de su nombre, los cavernícolas no vivían en cuevas. Los arqueólogos creen que en realidad hombres de las cavernas vivían fuera de las cuevas.

El término equivocado se ha popularizado gracias a las grandes habilidades de conservación de las cuevas, lo que llevó a algunos a pensar que se utilizan normalmente como refugios primarios.

Ver la televisión cerca de la pantalla y leer con poca luz daña los ojos

La popular insistencia de los padres para proteger la vista de sus hijos, en la actualidad no tiene un fundamento real.

El origen de este mito se remonta a un lote de 100.000 televisores lanzados por General Electric en los años 1960 que emiten radiación 100.000 veces mayor de lo que se considera seguro por las autoridades sanitarias. Aquellos fueron retirados del mercado, pero el mito persistió.

Tenemos cinco sentido

El modelo de los cinco sentidos, “vista, oído, olfato, tacto gusto” que todos hemos aprendido, en realidad se remonta a Aristóteles, alrededor del año 300 antes de Cristo.

La Escuela de Medicina de Harvard, asegura que se deberían añadir los siguientes sentidos a la lista: el del equilibrio, el de la sensación de dolor, la conciencia de la ubicación de las partes de nuestro cuerpo, o la sensación de calor y frío.

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