El universo cuántico de Julio Cortázar

Por Luis Figuera el 11/02/2016

Julio Cortázar fue uno de los grandes genios de la literatura contemporánea. Su prosa se califica entre las más preciosas del continente junto a las de García Márquez y Jorge Luis Borges. Sin embargo, el rasgo definitorio de toda su narrativa es la percepción de que la realidad no es tal como la conocemos y que otras realidades pueblan la vida cotidiana de los hombres.

Son muchas las anécdotas que éste maravilloso escritor nos dejo al respecto, desde las más normales como aquellas de extraviarse por desconocidas galerías en París, las cuales jamás volvía a encontrar, hasta las extrañas circunstancias retratadas en textos como “Instrucciones para John Howell”, que dan cuenta de insólitas coincidencias que pueden parecer absurdas, pero que tal vez encierran las claves del orden de un universo multidimensional.La mecánica cuántica ha tratado de darle respuesta a la presencia de los mundos múltiples.

El físico Hugh Everett fue el primero en expresar la existencia de infinitos universos que coexisten en planos diferentes de nuestra realidad. La comunidad científica ha aceptado que partículas como los electrones pueden estar en sitios distintos a la vez, lo cual abre la puerta a la existencia de los llamados universos paralelos.

Cortázar fue un aficionado a las lecturas de astrofísica, biología celular, astronomía, desde donde intentó aprehender y plasmar una teoría que pudiera unir los diversos mundos que conviven en la realidad, utilizando una prosa fluida especie de fogonazo que expresa la reconciliación espiritual y existencial del hombre moderno.

Prueba evidente es el cuento: Los anillos de Moebius, basado en las propiedades de la famosa banda bidimensional, uno de los grandes enigmas de la ciencia moderna.La estética cortazariana está signada por la búsqueda permanente del punto de unión entre las diversas realidades. Pero es en 62. Modelos para Armar, donde el planteamiento filosófico deja de ser una inquietud, para transformarse en un hecho posible que se instala en la cotidianidad de la vida de los personajes. Ésta junto al Libro de Manuel, son desde el punto de vista de la experimentación con la realidad literaria, las propuestas más ambiciosas de Cortázar.

La filosofía de 62 está expresada en el ensayo la Muñeca Rota del libro Último round, donde se describe el flujo de las ideas que van creando o recreando las bases de 62, y a través de las cuales hay un acercamiento espiritual a la sinfonía secreta que rodea el acto creativo del autor. La noción de tiempo que intenta instalar Cortázar en la novela, y que es la misma que ronda toda su escritura desde los cuentos de Bestiario, se expresa en el ensayo a través de unos versos de Holderlin: “Pero los tiempos, sin embargo, los interpenetramos”.

A diferencia de escritores como Proust y Borges que han trabajado el tiempo, el primero desde la continuidad lineal hasta la recuperación de los instantes, y el estallido de la eternidad, y el segundo a través de la domesticación de múltiples instantes, que encierran tiempos paralelos, Cortázar lo ha tomado como excusa para indagar en esa otra realidad que se expresa de infinitas formas. Su exploración es intuitiva y profundamente espiritual: “En mi caso la sospecha, de otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubrimiento de Alfred Jarry, para quien el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos de los principios orientadores de mi búsqueda personal”.

En esa indagación el azar pierde su cualidad desconocida y se convierte en el puente de una nueva lógica que atraviesa los ríos metafísicos de la filosofía tradicional, y explora la orilla de una realidad multidimensional que se va construyendo en los intersticios del orden establecido.

En los relatos del escritor argentino la realidad como la conocemos va cediendo al impulso de esa otra realidad que se abre camino ante los ojos asombrados de un lector que la acepta como legítima, desde ésta óptica la estética cortazariana es una batalla sinuosa, pastosa, entre el tiempo y el espacio que encuentra su explicación en los estudios de físicos como Sthepen Hawking, y su teoría M, y los descubrimientos de la cosmología con el telescopio Planck que avalan la posibilidad, de que nuestro universo es jalado y recibe la fuerza de gravedad de otros universos.

En relatos como Lejana, Axolotl, Las Babas del Diablo, Continuidad de los Parques, No se culpe a nadie, La isla a mediodía, La noche Boca Arriba, la realidad va chupando lentamente la luz brillante de esa otra realidad, hasta crear un punto frío donde la anécdota del texto entra como tironeada a ese otro universo que nos acosa y nos persigue desde los días inmemoriales cuando el hombre erro su camino. Desde ésta perspectiva la experimentación de Cortázar con la realidad literaria, lo convierte en una especie de Stephen Hawking de la literatura.

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