El raro fenómeno del lenguaje que muestra por qué eres más inteligente de lo que crees

Por redaccionnyl el 17/05/2017

La relación entre la forma de los objetos y su nombre parece ser más significativa de lo que muchos lingüistas consideraban en el pasado.

Uno de los ejemplos más famosos es el efecto bouba/kiki, descubierto por el psicólogo Wolfgang Köhler en 1929, que se ha vuelto a poner de modas gracias a otros experimentos que han reforzado la idea de que la forma y el nombre de los objetos están íntimamente relacionados.

El efecto bouba / kiki

Observa la siguiente imagen y responde: ¿cuál de estas figuras es bouba y cuál es kiki?

Si has decidido que la figura puntiaguda es kiki y la figura redondeada es bouba, has respondido de la misma forma que la gran mayoría de los encuestados.

Este experimento fue realizado con estas y otras palabras similares (maluma, baluba, takete), entre personas de diversas edades, grupos étnicos, estratos sociales y género, y los resultados son sorprendentes: más del 90% de los encuestados suele asociar la palabra kiki con la figura puntiaguda y la palabra bouba con la forma redondeada.

La razón de este interesante fenómeno, para algunos lingüistas, reside en que los fonemas de una palabra como bouba son bilabiales, sonoros, abiertos, obligando a los labios a tomar una forma redondeada, mientras que los sonidos de una palabra como kiki son velares, sordos, cerrados, haciendo que los labios formen una figura más puntiaguda.

?Curiosamente, esta disputa ya había estado de moda en la época de Platón. En el diálogo de Crátilo, escrito aproximadamente en el año 360 a.C., el famoso filósofo expuso el punto de vista de quienes creían que los sonidos contienen la esencia de aquello que nombran y el punto de vista de quienes consideraban que la relación entre el nombre y lo nombrado es completamente arbitraria.

En ese entonces, el filósofo no se decantó por ninguna de las dos teorías y rechazó el estudio del lenguaje por considerarlo filosóficamente inferior al estudio directo de los objetos.

La percepción polisensorial

Pero además del efecto bouba/kiki, otros investigadores han encontrado relaciones entre los sabores y las formas, explica la BBC.

Un producto se sentiría más dulce en un plato redondo que en un plato triangular, mientras que lo contrario sucedería con un producto picante, que se vería beneficiado por las formas puntiagudas.
Más aún, el sabor, la forma, el color, la textura, la música y otros factores externos no se limitan a estimular los sentidos con los que están directamente relacionados sino que también afectarían a otros sentidos.

Extrapolando esto a un nivel más abstracto, algunos lingüistas manejan la hipótesis de que nuestro lenguaje podría ser un reflejo (al menos en parte) de la percepción polisensorial del mundo de nuestros antepasados.

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