El poema malísimo que Borges no habría escrito ni bajo amenaza de muerte

Por redaccionnyl el 12/06/2017

A primera vista la culpable de que a Jorge Luis Borges se le adjudique un poema de autoayuda es la señora Elena Poniatowska, que publicó “Instantes” en un libro llamado Todo México en 1990. Sin embargo, un año antes la revista mexicana Plural lo había publicado en las páginas 4 y 5 de su edición de mayo.

Lo cierto es que de toda la obra del mejor escritor del siglo XX fue este poema que él nunca habría escrito ni bajo amenaza de muerte el que llegó al público general con mayor facilidad y eficiencia.

Los motivos son claros: todo el mundo quiere alardear de haber leído a Borges alguna vez, pero para poder disfrutarlo hay que dedicarle un poco de tiempo y cabeza. Por suerte existe Instantes, una cagada al mejor estilo del peor Benedetti posible con quien todo el mundo se puede sentir identificado sin profundizar en la existencia de universos paralelos ni demorarse con reflexiones.

Ahora millones de personas están convencidas de que han leído a Borges y de que incluso tienen un poema favorito suyo. Lo malo es lo que ya dijimos: No es de Borges, quien realmente escribió sobre matemáticas imposibles, laberintos, cosmogonías y paralelismos ilógicos.

Creemos en serio que Borges no habría escrito este poema ni bajo amenaza de muerte porque él era capaz de perder a una amistad con tal de decir una frase lapidaria en el momento justo. Lo creemos en serio porque Borges siempre se burlaba de quienes escribían así e incluso de quienes lo hacían un poco mejor.

De todas formas, y para quienes quieren seguir engañándose, aquí les dejamos esa porquería de autoayuda y sin ningún valor literario posible que sigue rodando en la red con el nombre del mejor escritor de todos con la única intención de confundir.

Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

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