El obstinado lamento erótico de María Calcaño

Por Luis Figuera el 01/02/2016

Tenía sólo once años cuando escribió los versos que escandalizaron la escuela, versos que dejarían a Isabel Carlota Roby como una pudorosa niña del paraíso. “Me bajo el vestido, como si estuviera desnuda o lo llevara levantado por una sed desconocida. Acabando de salir de los brazos de un hombre todo un día vivido hondamente. Horas y horas de amor, de avasallante placer. Pero esto es muy distinto. Se resume allí, en el sexo. Es algo que debiera estudiar la medicina, pareciera del otro mundo. Está en mí misma, me hace doblar las rodillas de deliciosa posesión, desde los nueve años”.

Georges Bataille dice: “Esencialmente, el campo del erotismo es el campo de la violencia, el campo de la violación”. La violación como confirmación de la libertad espiritual. La poética de María Calcaño, es violenta, transgresora, subversiva, pecadora, << ¡Yo conozco a Jesús/cuando lo sueño como un nardo,/ desnudo/ sin milagro y sin cruz!>>, a veces es un aullido desde lo más recóndito de su intimidad, y otras veces es un abismal y obstinado lamento que impacta por su sonoridad lirica y su sensualidad.

Su poesía no tiene antecedentes en Venezuela. Es una especie de isla en el panorama de la literatura nacional, sus metáforas limpias y coloridas, forman una conjunción con Eros, y nos entregan un verso sensualmente inquietante, una especie de erotismo ingenuo que concentra toda la fuerza de un alma cautiva que se insubordina y transgrede los linderos de la sexualidad.

María Calcaño, es sin duda la pionera del nuevo feminismo en Venezuela, su lirica derrumba las barreras que se imponían para la época, y que resultaban en una poesía esencialmente patriarcal, sus metáforas expresan un sentido del erotismo donde la feminidad no pierde su esencia y se reafirma ” ¡No es placer/ lo del alumbramiento!/ pero qué hondo estremecimiento/ cuando nos gritan desde adentro:/ ¡Mujer! ” ” ¡Reventando en gritos!/ como madre nueva/ me he de sangrar…/! Llamas en la lengua!/ Golpe / que me subleve / los dormidos pezones”.

Todos sus libros están llenos de un discurso intimista, donde la naturaleza se conjuga con el deseo, para establecer una especie de rito sagrado que rinde tributo a Eros “No sé por qué tanto la lluvia me ama. / Si voy por el monte me sale traviesa; / si en la noche llega me busca en la cama/ y por no asustarme íntima me besa”.

Nacida en Maracaibo en 1906, le toco vivir los ciclos políticos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, lo cual impidió que su poesía fuera valorada en su justa dimensión. Casada a los catorce años, debió enfrentar el conservadurismo de una sociedad que no la aceptaba, sin embargo no se rindió y endulzo con la sagrada miel del erotismo toda su obra poética, que sin lugar a dudas para esa época era una de las más avanzadas del continente.

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