El interesante origen de la letra a

Por Néstor Luis González el 05/02/2016

Poco antes de suicidarse, David Foster Wallace ofreció un discurso en el que invitó a un grupo de jóvenes graduandos a ejercer la vida prestando más atención al entorno. A continuación, transcribo el inicio de ese último legado.

Dos peces jóvenes están nadando y se cruzan con un pez mayor que gira la cabeza hacia ellos y les dice: “Buenos días, muchachos, ¿cómo está el agua?” Los dos peces jóvenes siguen nadando por un rato hasta que uno de ellos le pregunta al otro: “¿Qué demonios es el agua?”.

Para saber qué cosa es el agua en el sentido metafórico de aquel discurso de Foster Wallace, habría que leerlo completo, pero hoy le diré a usted, estimado lector, que el agua también es la letra a.

Aunque se trata de la letra más utilizada en castellano -lengua que habitamos, porque las lenguas también se habitan- a muy poca gente, como a esos dos peces, le ha interesado saber de dónde salió.

Si usted agarra una letra A mayúscula y la voltea 180 grados, se encotrará de pronto con la cabeza de un toro de grandes cuernos rectos. De ahí vien la letra. Los fenincios, creadores de la escritura alfabética, la nombraron aleph -que significa toro.

Pero el origen de la ‘a’ es realmente proto-cananeo, pues tiene antecedentes obvios en la península del Sinaí, de donde se la copiaron los egipcios y la nombraron apis (que también significa toro) y los mismos fenicios.

Cuando los griegos adoptaron el alfabeto fenicio, llamaron la llamaron alfa y le dieron su forma actual (a). Luego los etruscos llevaron el alfabeto griego a Italia y la dejaron tal y como permanece hasta nuestros tiempos.

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