El establishment contra Garrincha

Por Luis Figuera el 03/05/2016

Igual que en “Fantomas contra los Vampiros Multinacionales” de Cortázar, la pelea contra el establishment es casi ficcional y nos arrastra por los sórdidos vericuetos del poder secreto. Las voces ocultas de los que dominan la jungla, llegan por diversos caminos y casi siempre terminan imponiendo su voluntad durante años.

 
 

Manuel Francisco dos Santos, conocido como Garrincha, pájaro que habita en Brasil, lucho contra la adversidad. Nacido en una Favela de Rio de Janeiro. Enfermo de poliomielitis, con una pierna seis centímetros más larga que otra, con una espalda doblada, adicto al tabaco desde los 10 años, murió pobre y arruinado. Disfruto la gloria de ser el futbolista más querido de su país.

Niño ingenuo y tramposo con la picardía de pueblo. Fue Víctima de grandes injusticias y abandonos por parte de la FIFA, que ya en 1958 despuntaba como el primer estado supranacional, capaz no sólo de movilizar una considerable cantidad de dinero entre fronteras, sino de forjar mitos y símbolos que lo representen como hace todo estado nacional.

La ideología es usada para imponer modos culturales. Todas las biografías oficiales presentan a Mane como una especie de monstruo incapaz de razonar adecuadamente, con un diagnóstico de enfermedad mental que lo descalifica para valerse por sí mismo. Sin embargo la vida del que es considerado para muchos el futbolista más lúdicos en la historia del balompié demuestra lo contrario, de él es la frase “Yo viví la vida, la vida no me vivió a mi”. O la diferencia entre pele y, yo, es que “yo apenas he podido gambetear con mis pies los problemas de la vida”.

 
 

Astro indiscutible en los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962, la táctica de Brasil era una sola “hay que entregarle la pelota a Mané”. Jamás le importó jugar por dinero, era el rey de la gambeta. Los especialistas hablan en revistas y asoman la posibilidad de que su drible endemoniado se deba a los seis centímetros demás en una de sus piernas.

La campaña contra Juan Manuel Dos Santos, comienza en el mismo momento que los poderes detrás del negocio del fútbol, se percatan que un ídolo tan carismático como el pequeño Mane, no puede ser el embajador de un deporte que maneja tanto dinero, por el mal ejemplo que significa la vida de excesos de ésta estrella Solitaria, bebedor incorregible, amante incansable, amado por su pueblo, todo lo que se dice de él forma parte de la leyenda y el escándalo, incluyendo el dato de que su pene medía veinticinco centímetros.

Eduardo Galeano escribió “Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría. Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla”.

El poeta Vinicius de Moraes le dedicó un poema “Tiene el presentimiento, y va y se lanza/ más rápido que el propio pensamiento, dribla dos veces más, la bola danza/ feliz entre sus pies, ¡los pies del viento!”. Es asombroso que un débil mental como lo han catalogado, sepa escoger la profesión que le gusta, persevere con tanto espíritu hasta llegar a alcanzar su meta, y pueda tener tantos gestos de autenticidad.

Como muchos artistas fue un genio adelantado a su época, un ser sensible, un incomprendido, cuyo delito fue ser auténtico. El estabishmen trató de borrarlo, de convertirlo en un futbolista de segunda, de sacarlo del corazón de la multitud que lo bautizo como Garrincha Alegria del Pueblo.

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