El decálogo para escritores de Juan Carlos Onetti

Por redaccionnyl el 04/09/2016

En Nalgas y Libros recomendamos la lectura del ensayo de Mario Vargas Llosa “El viaje a la ficción” para entender la obra de Juan Carlos Onetti antes de adentrarse en su obra. Una vez entendida su complejidad gracias a esa obra maestra del peruano, creemos evidentemente que el siguiente paso es comprarse por Internet “La vida breve”, novela que explica todo lo que viene a continuación en la obra del uruguayo.

Juan Carlos Onetti, influenciado indiscutiblemente por Faulkner, creó un pueblo que a la vez es un mundo entero, Santa María, el recinto de los perdedores y pesimistas de este planeta, el hogar de los proxenetas, de los cornudos consentidos y de los derrotados de toda índole. Ese malditismo alcanzó niveles asombrosos que le dieron a su creador el mote de padrino oculto de las letras latinoamericanas.

Quizá lo único que algunos expertos le achacan a Onetti es la calidad de sus párrafos: siempre llenos de impresionantes anécdotas que nos hacen valorar y entender la ficción a niveles desconocidos, pero a la vez –según dicen– no tan bien redactados como correspondería. Nosotros no somos tan genios como para creer que Onetti tenía dificultades en la narración de sus geniales ideas, así que nos limitamos a destacar lo bueno, y entre las muchas cosas buenas que dejó está este decálogo para los jóvenes escritores.

I.

No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II.

No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Este solo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III.

No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV.

No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V.

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI.

No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII.

No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII.

No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX.

No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X.

Mientan siempre.

XI.

No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

Nota: Sí, sí, ya notamos que este decálogo tiene 11 consejos. Igual uno más siempre es útil.

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