El bullying y la importancia de llamar a las cosas por su nombre

Por Néstor Luis González el 22/04/2017

Esto es absolutamente verdad: una compañera de trabajo me dijo que fulana se había hecho “las lolas” y como en serio no entendí rectificó: “Los cocos”. Pero en ese momento yo estaba muy alejado del sentido común y ella agregó: “Las bubis”. Ahora sí que menos entendía. Ella resolvió agarrarse las tetas para explicarlo todo con una mímica clara como el agua, y yo por fin supe de qué me estaba hablando.

El afán por ser políticamente correctos nos hace olvidar palabras hermosas como “tetas” o elegantes como “senos”, y ese es un problema que afecta nuestra capacidad de comunicarnos. Claro, hay algo que los comunicólogos llaman el campo común de experiencia y por eso es válido usar modismos en ciertas circunstancias, válido pero a veces innecesario.

En todo caso, hay palabras que no existen y que necesitamos. Por ejemplo, quienes salieron de bachillerato antes de 2002 sabrán que la palabra bullying no estaba ni remotamente en el diccionario mental de los profesores venezolanos. Por eso, los docentes decían: “No se preocupe, es normal que los muchachos peleen”, cuando en realidad se trataba de un acoso físico, psicológico, recurrente y humillante hacia una minoría de estudiantes que la mayoría consideraba “diferentes”.

Conceptualizar ese acoso permitió que la denuncia fuera posible. De ahí que algunos filósofos sostengan que las cosas no existen hasta que se les da nombre, porque un nombre supone una utilidad, y porque la única utilidad que se le puede dar a la palabra bullying es hacer la denuncia.

Lo fascinante es que ahora los niños golpeados en las escuelas ven una luz al final del túnel gracias a la flexibilidad de la lengua inglesa. Sin embargo, bullying es eso, una voz inglesa que merece y necesita una traducción en castellano. La Fundación para el Español Urgente (Fundéu) recomienda, por lo tanto, el uso de la expresión intimidación o acoso escolar. En el patético caso de los que acosan a sus compañeros a través de las redes sociales, ciberacoso escolar también es la recomendación de la Fundéu en lugar de ciberbullying.

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