El amor, las mujeres y la muerte. Gracias por Schopenhauer, Niestzsche

Por Néstor Luis González el 15/01/2016

Al mundo le fascina el pensamiento de Friedrich Nietzsche quizá más por sus sentencias contra el cristianismo que por su profundidad filosófica.

Me atrevo a escribir eso al recordar el aporte casi soslayado de un tipo como Wittgenstein, quien se ocupó de escudriñar el lenguaje como nadie y uno apenas escucha su nombre entre catedráticos mientras que a Nietzsche lo mencionan con orgullo los adolescentes rebeldes.

De todas formas, quiero decir algo muy bueno del filósofo de grandes bigotes: fue él quien rescató casi del olvido a Arthur Schopenhauer y hasta dilató el alcance de su obra junto a pensadores como Sigmund Freud, Thomas Mann, Albert Einstein, Jorge Luis Borges o el mismo Ludwig Wittgenstein.

Según explicó Borges, no tendríamos noticias de Schopenhauer ni del libro que quiero recomendar hoy -”El amor, las mujeres y la muerte”- de no ser por Nietzsche. Eso es lo que el argentino más agradece al alemán.

Yo estaba sumergido en lecturas infantiles cuando un amigo llegó a mi casa con el libro en un pen drive. Me dijo que lo había leído en la Internet solo porque le gustó el título y que me lo recomendaba porque era una pequeña obra maestra.

En la primera página me conseguí un verso con una pregunta impactante: ¿Por qué me ocurrió amar?

En “El amor, las mujeres y la muerte”, Schopenhauer desmitifica el amor y la pasión sexual a través del análisis. Se adelanta a lo que comprobarían con métodos tangibles los genetistas del siguiente siglo, y demuestra de alguna manera por qué las gordas prefieren a los flacos o por qué la mayoría de los bajitos siente atracción por las mujeres altas.

Con la cabeza fría, sin dejarse llevar por el calorcito en el pecho ni por las mariposas en el vientre, este filósofo hace que uno se pregunte: ¿Qué van a saber los poetas del amor si son víctimas de él?

La necesidad involuntaria de garantizar los mejores genes a la siguiente generación es justificada con el enamoramiento, que a fin de cuentas en una forma que nosotros mismos tenemos de engañarnos con el cuento no contado de que no moriremos si dejamos descendencia.

Lea el libro pulsando AQUI

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com