Dos minicuentos de István Örkény para dejarse devorar por el absurdo

Por redaccionnyl el 23/06/2017

A continuación dos cuentos breves que nos dan una idea de la obra de István Örkény.

El hogar

La niña solo tenía cuatro años. Sus recuerdos, probablemente, ya se habían desvanecido, y su madre, para concienciarle del cambio que las esperaría, la llevó a la cerca de alambre de espino; desde allí, de lejos, le enseñó el tren.

-¿No estás contenta? Ese tren nos llevará a casa.

-Y entonces ¿qué pasará?

-Entonces ya estaremos en casa.

-¿Qué significa estar en casa? -preguntó la niña.

-El lugar donde vivíamos antes.

-¿Y qué hay allí?

-¿Te acuerdas todavía de tu osito? Quizás encontremos también tus muñecas.

-Mamá, ¿en casa también hay centinelas?

-No, allí no hay.

-Entonces, de allá ¿se podrá escapar?

In memoriam Dr. KHG

—Hölderlin ist ihnen unbekannt?* —preguntó el Dr. KHG mientras cavaba el foso para el cadáver de un animal reventado.

—¿De quién habla? —preguntó el centinela alemán.

—Él escribió el Hiperión —explicó el Dr. KHG, que le gustaba mucho explicar—. La figura cumbre del romanticismo alemán. Y a Heine, por ejemplo, ¿lo conoce?

—¿Quiénes son esos? —preguntó el centinela.

—Poetas —dijo el Dr. KHG—. ¿Tampoco le suena el nombre de Schiller?

—Sí, me suena —dijo el centinela alemán.

—¿Y el nombre de Rilke?

—También —dijo el centinela alemán y se puso colorado como un pimiento, y le pegó un tiro, sin más, al Dr. KHG.

FIN

*¿Conoce usted a Hölderlin?

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