Dos cuentos breves de Idries Shah para maravillarse con el poder de lo simple

Por redaccionnyl el 01/08/2017

El uso de una lámpara

-Yo puedo ver en la oscuridad -se jactaba cierta vez Nasrudín en la casa de té.

-Si es así, ¿por qué algunas noches lo hemos visto llevando una lámpara por las calles?

-Es solo para que los otros no tropiecen conmigo.

Detrás de lo obvio

Todos los viernes por la mañana Nasrudín llegaba al mercado del pueblo con un burro que ofrecía en venta.

El precio que demandaba era siempre insignificante, muy inferior al valor del animal.

Un día se le acercó un rico mercader, quien se dedicaba a la compra y venta de burros.

-No puedo comprender cómo lo hace, Nasrudín. Yo vendo burros al precio más bajo posible. Mis sirvientes obligan a los campesinos a darme forraje gratis. Mis esclavos cuidan de mis animales sin que les pague retribución alguna. Sin embargo, no puedo igualar sus precios.

-Muy sencillo -dijo Nasrudín-. Usted roba forraje y mano de obra. Yo robo burros.

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