Dejaron una piña en un museo y todos creyeron que era una obra de arte

Por redaccionnyl el 10/05/2017

A Ruairi Gray y Lloyd Jack, dos estudiantes de Escocia de 22 años, se les ocurrió poner una piña en la exposición de arte Look Again que tenía lugar en la Universidad Robert Gordon. La gracia del asunto residía en saber si sus compañeros la confundirían con una obra de arte, pero la cosa se les fue de las manos.

“Había un stand de arte vacío y decidimos ver cuánto tiempo permanecería allí o si la gente creería que la piña era arte. Cuando regresamos más tarde la habían metido en una vitrina. Creo que es lo más divertido que ha pasado en todo el año, de hecho, mi supervisor lo vio y preguntó a un profesor de arte si era real porque no podía creerlo”, declaró Gray a medios locales. Su troleo se había convertido en una obra de arte y ellos en unas ‘celebrities’. Mission accomplished.

Lo más surrealista del asunto es que la coordinadora de la exposición, Natalie Kerr, declaró al medio británico Press & Journal que, tras ausentarse 10 minutos de la exposición, la piña “ya estaba en la vitrina” y que decidió no tocarla porque era alérgica a la piña y porque quería “mantener el espíritu juguetón de la exposición”. Una excusa que suena a broma y que le puso la guinda a una historia que rápidamente se hizo viral en las redes sociales.

“He hecho arte”, escribió en su cuenta de Twitter uno de los chavales lanzando un puntapié en la ingle del arte contemporáneo. La historia es que, cada vez más, el arte vanguardista está siendo objeto de bromas y errores épicos y que, como dijo el escritor J.F Martel en un ensayo sobre este tipo de arte que levantó ampollas, cada vez es más difícil diferenciar una obra de arte de un anuncio de coches.

Un ejemplo de ello fue el del californiano de 17 años, TJ Khayatan, que el año pasado decidió dejar unas gafas en el suelo del MOMA de San Francisco y se hizo famoso gracias a los 70.000 retuits que tuvieron las fotos de las personas admirando su particular obra de arte. Otro momento mítico fue el de una limpiadora del Museo Bolzano de Milán que, a finales del 2015, limpió por error la obra “¿Dónde vamos a bailar esta noche?” (una recreación de una sala después de una fiesta) de los artistas Sara Goldschmied y Eleonora Chiari.

“Si ella pensaba que era basura, significa que lo era. El arte debe ser entendido por cualquiera, incluidos los trabajadores de la limpieza. El hecho de que el museo pueda simplemente recolectar las piezas de la basura y ponerlas de nuevo juntas significa que no era arte de categoría”, declaró el principal crítico de arte de Italia, Vittorio Sgarbi, a la televisión norteamericana NBC. Las palabras de Sgarbi incendiaron el debate sobre el arte vanguardista en el país de Michelangelo.

Pero es que el tema tiene tela. En 2006, el artista cubano Wilfredo Prieto presentó en la feria internacional de arte contemporáneo ARCOmadrid su obra ‘Vaso de agua medio lleno’ que consistía en un vaso de duralex con agua y un precio de 20.000 euros. En fin, que mientras unos hacen negocio con sus creaciones, otros disfrutan dándoselas de entendidos y al resto nos sangran los ojos y, a los más posh, la cartera. Y si no que se lo pregunten al gran Pierre Brassau, el genial pintor de los 60´s que resultó ser un chimpancé.

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