Cuatro poemas de Walt Whitman para que te sientas único e infinito

Por redaccionnyl el 11/08/2017

Como Adán

Como Adán, por la mañana, temprano,
Pasea fuera de la morada templada por el sueño,
Lo contemplo cuando, al pasar y escuchar mi voz, se aproxima,
Tocándome, tocando con las palmas de sus manos mi cuerpo,
Sin que mi cuerpo se resista.

Yo soy aquel

Yo soy aquel a quien atormenta el amoroso anhelo;
Acaso, ¿no gravita la tierra? Acaso, toda la materia,
¿no estorturada y atraída por la materia toda?
Así el cuerpo mío es atraído por todos cuantos
tropiezo o conozco.

Poetas futuros

¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantantes, músicos futuros!
No es el presente el que me justifica ni el que asegura que yo esté un día con ustedes,
Son ustedes, la raza nueva y autóctona, atlética, continental,
la mayor de cuantas son conocidas;
¡Arriba! Porque ustedes me justificarán.
Yo no hago más que escribir una o dos palabras para el futuro,
Solo me adelanto un instante, para retornar luego a las sombras.
Soy un hombre que, vagabundo, siempre sin hacer alto,
echo sobre ustedes una mirada al azar, y sigo,
Dejándoles la encomienda de probarla y definirla,
Aguardando de vosotros la realizacíón de la magna obra.

Me celebro y me canto a mí mismo

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo asuma tú también habrás de asumir,
Pues cada átomo mío es también tuyo.
Vago al azar e invito a vagar a mi alma.

Vago y me tumbo sobre la tierra,
Para contemplar un tallo de hierba.

Mi lengua, cada molécula de mi sangre formada por esta tierra y este aire.
Nacido aquí de padres cuyos padres nacieron aquí y
Cuyos padres también aquí nacieron.
A los treinta y siete años de edad, gozando de perfecta salud,
Comienzo y espero no detenerme hasta morir.

Que se callen los credos y las escuelas,
Que retrocedan un momento, conscientes de lo que son y
Sin olvidarlo nunca.
Me brindo al bien y al mal, me permito hablar hasta correr peligro.
Naturaleza sin freno, original energía.

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