Cuando la Lolita de Nabokov conoció a Stanley Kubrick

En una ocasión, el director Stanley Kubrick admitió que le obsesionaba la belleza. No sólo una mera obsesión estética, mucho menos algo tan banal como un satisfacción visual. Para Kubrick la simetría, el poder de la imagen formaban parte de un discurso elemental que era indivisible de lo que el cine crea y construye como historia.

En una ocasión, el director Stanley Kubrick admitió que le obsesionaba la belleza. No sólo una mera obsesión estética, mucho menos algo tan banal como un satisfacción visual. Para Kubrick la simetría, el poder de la imagen formaban parte de un discurso elemental que era indivisible de lo que el cine crea y construye como historia.