Correrse en sueños tiene una explicación que en serio no te esperabas

Por redaccionnyl el 13/09/2017

Correrse en sueños es algo que tarde o temprano acabará ocurriendo en tu vida y quedará reflejado en tus sábanas. Seas hombre o mujer, tu vida sexual no acaba cuando pones el despertador del móvil y te vas a dormir pensando en el millón de cosas que tendrás que hacer al día siguiente. En el mundo onírico todo es posible y lo mismo acabas haciendo el ‘69’ con tu compañero de trabajo que te montas un trío. Pero a veces las historias que tu cerebro pueda montarse pueden acabar con un resultado: un orgasmo que te despierta y, en el caso de los tíos, una mancha de semen que arruina tu pijama.

Como dijo el psicólogo neozelandés padre de la tesis de la identidad de género, John Money: “el mayor y más potente órgano sexual no está entre las piernas de hombres y mujeres, sino detrás de las orejas”. Está claro que, con la debida estimulación, somos capaces de alcanzar el orgasmo, sin embargo, cuando se trata de los famosos ‘sueños húmedos’ existen algunas diferencias entre los procesos que acaban culminando en la petit morte en ambos sexos. Mientras que el fenómeno en los hombres suele asociarse a las poluciones nocturnas y a la pubertad, en el caso de la mujer la cosa es bastante más compleja.

Cómo funciona en los hombres

Comencemos por los primeros y lo que suele conocerse como polución nocturna. Básicamente es una eyaculación involuntaria del semen acumulado que se produce mientras dormimos y que, en algunos casos, puede venir acompañada de un sueño erótico. Por eso mismo se les ha llamado ‘sueños húmedos’ aunque también pueden producirse sin que te des cuenta, sin erección o sin venir precedida de un orgasmo. De hecho, lo más normal es que se produzca resultado de un simple proceso bioquímico.

“Normalmente este es un proceso bastante mecánico que suele producirse con el paso a la pubertad y se asocia a la espermaquia, es decir, las primeras eyaculaciones en niños de entre los 12 y los 14 años. En la edad adulta se asocian más a la aparición de erecciones espontáneas y, sobre todo, a los llamados sueños eróticos”, resume la uróloga y especialista en Andrología por la Escuela de Postgraduados de la Fundació Puigvert-UAB, Maria Fernanda Peraza. “Mucha gente no lo sabe pero nuestro sistema recompensa el placer, es decir, ante un estímulo sexual en el sueño puede producirse una respuesta física acorde”, añade.

Vamos que si estás durmiendo y se produce una erección espontánea (mientras dormimos nuestros genitales pueden acumular mayor flujo sanguíneo) es muy posible que acabes soñando con sexo y, finalmente, corriéndote. Algo que no tiene nada que ver con ‘tener los huevos llenos’, como se suele decir. Aunque, también es cierto, reconoce la uróloga, que “si estás acostumbrado a una periodicidad en el sexo es probable que el cuerpo esté más sensible y que se almacenen más estímulos durante el día”. Aquí es donde la explicación de la doctora se solapa con el punto de vista de los psicólogos y psiquiatras que echan mano al término ‘hipersexualización’ y que parece ser la clave para explicar el fenómeno de los sueños con ‘happy ending’ en ambos sexos.

Qué pasa en tu cabeza

La psiquiatra norteamericana, Madeleine Castellanos explicó en una entrevista con la revista Fusion que “lo más interesante respecto a los sueños sexuales y los orgasmos cuando dormimos es que para mucha gente, sobre todo para las mujeres, pueden ser mas intensos que los que se experimentan conscientemente” y que esto se debía a que “cuando uno está dormido hay menos inhibición y menos restricción consciente”. Al parecer, todos los estímulos que las mujeres restringen durante el día pueden aparecer con mayor intensidad durante el sueño REM (Rapid Eye Movement en inglés) la quinta etapa del sueño que comienza aproximadamente 90 minutos después de dormirnos.

“Durante el día tenemos millones de impactos emocionales, algunos agradables y otros muy desagradables, con compañeros de trabajo, jefes, clientes, vecinos, etc. pero algo que podría estar condicionando el fenómeno en ambos sexos es la hipersexualización del mundo contemporáneo en el que vivimos”, explica la psicóloga y coach, Rosa Sabaté. Al parecer, esta hipersexualización “nos genera impactos emocionales durante el día que luego vemos reflejados en los sueños eróticos”. En otras palabras: si te pasas el día expuesto a imágenes o circunstancias de sexo subliminal o explícito lo normal es que te vayas a la cama con un calentón en el inconsciente y acabes teniendo un sueño con final feliz de lo más inesperado.

Pero, ¿qué pasa cuando estos sueños con happy ending se producen con cierta asiduidad y/o con la misma persona? “Deberíamos saber diferenciar los sueños eróticos aleatorios con los que se pueden tener de forma recurrente con alguien de tu entorno, basados más en un deseo real que no en un hecho, y que son emociones bloqueadas durante el día que se expresan de noche”, apunta Rosa. Así que mucho ojito porque, si bien tanto la uróloga como la psicóloga nos han dejado claro que, salvo excepciones fácilmente reconocibles (dolor, sangre en la eyaculación, etc.), el fenómeno es de lo más normal, es posible que repetir tenga que ver con una insatisfacción en cuanto a nuestra vida sexual.

“Tanto hombres como mujeres, pueden llegar a plantearse si, en su pareja o en las relaciones sexuales que tienen, existe realmente una atracción, un deseo hacia la otra persona o incluso que sus relaciones sexuales no son lo satisfactorias que le gustarían tal y como aparecen en sus sueños. Muchas veces se ha aprendido a base de observar pornografía y no a base de utilizar la comunicación, en concreto la pregunta, en las relaciones sexuales y con aprender de cada situación y no dejarnos llevar por la vergüenza”, insiste la psicóloga que, además, apunta que “la estética del cuerpo, la aceptación del paso del tiempo y la creatividad” también pueden ser interpretadas como “fuentes o inhibidores de la energía y el apetito sexual”.

En definitiva, y para no complicar más las cosas, el tema de que tengas orgasmos en tus sueños no debería preocuparte demasiado pero sí que debería hacerte reflexionar si realmente estás teniendo una vida sexual plenamente satisfactoria y, sobre todo, si estás teniendo una comunicación fluida con tu pareja. Eso sí, si te parece que tus poluciones se repiten con demasiada frecuencia y no tienen nada que ver con un fetiche insatisfecho o la atracción por otras personas, lo suyo sería que te pongas en contacto con un médico especialista o un psicólogo ya puede que esta sea una vía natural que tenga tu cuerpo para demostrarte que hay algo que no va bien con tu salud sexual.

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