Confesiones de Merlin Holland, el nieto de Oscar Wilde

Por redaccionnyl el 03/06/2016

Se desconoce hasta que punto Constance Wilde estaba al tanto de las relaciones homosexuales de su esposo. En 1891 conoció al amante de Oscar, Lord Alfred Douglas, cuando el mismo Wilde lo llevó a su casa de visita, justamente la época en que Wilde vivía más en hoteles que con su familia.

Desde el nacimiento de su segundo hijo, Vyvyan, la relación entre Constance y Oscar se había tornado distante. Se afirma que en una ocasión, cuando Wilde advertía a sus hijos sobre lo que les podía suceder a los niños traviesos que hacían llorar a sus madres, los niños le preguntaron qué era entonces lo que les sucedía a los padres ausentes que hacían llorar a sus madres. La relación de Wilde con sus hijos, sin embargo, siempre se mantuvo en buenos términos.

Cuando Oscar Wilde fue acusado de ser un “ostentoso sodomita” y fue encarcelado, su esposa y sus hijos fueron los que más sufrieron. Por eso la mujer tomó la determinación de cambiar el apellido de la familia a Holland para evitar que la pena siguiera destruyéndola.

Hoy son dos los descendientes vivos de Oscar Wilde: su nieto Merlin Holland y el hijo de este, su biznieto Lucian Holland.

El siguiente cuestionario forma parte de una entrevista que le hizo Víctor-M. Amela a Merlin Holland, un personaje que brilla por sí mismo y que está bien al tanto del legado de su abuelo.

¿Se parece usted a su abuelo?

Casi nada de joven, pero ahora mis amigos dicen que voy pareciéndome algo. Aunque él murió a los 46 años…

¡Muy joven!

Ser condenado a prisión le arruinó la vida y precipitó su muerte: desaparecía Oscar Wilde, uno de los hombres más brillantes de su tiempo.

¿De qué fue inculpado?

De ser un sodomita. La homosexualidad era un delito en la Gran Bretaña de 1895. Y lo fue ¡hasta 1967!

Y Oscar Wilde era homosexual.

Él rechazó tal acusación: aceptarla implicaba trabajos forzados. ¡Oscar Wilde no fue un mártir gay, como algunos pretenden!

Pero exhibía actitudes provocativas.

¡Puso de los nervios a los más encorsetados y mojigatos victorianos! Era muy elegante, dandi, se dejó melena, lucía detalles extravagantes en el vestir y, sobre todo, era un librepensador de deslumbrante erudición e inteligencia. Y no pudo evitar ser víctima de sí mismo, de sus actitudes: su propio humor y su ingenio desenvuelto le perjudicaron.

¿Por ejemplo?

Durante el juicio, el fiscal le preguntó si era cierto que había besado a cierto muchacho, a lo que Wilde respondió: “¡Oh, jamás!: ese muchacho no era muy agraciado…”.

Genio y figura… ¿Quién le acusó?

El marqués de Queensberry le tildó públicamente de “ostentoso sodomita”.

¿Por qué hizo tal cosa?

El hijo mayor del marqués había sido amante de un político, y había aparecido muerto justo después de que ese político llegase a primer ministro… ¡Y ahora el marqués veía que su hijo menor, Alfred Douglas, conocido como Bosie,intimaba con Oscar Wilde…! Quiso separarlos a toda costa.

¿Eran amantes Wilde y Bosie?

Se amaron. Al final de su vida, Oscar Wilde, con su humor característico, ratificó su amor por Bosie: “¿Cómo podría no amarle?: ¡arruinó mi vida!”.

Le amaba y le reprochaba… ¿el qué?

Si Wilde hubiese ignorado la acusación de Queensberry, nada grave hubiese pasado. Pero Bosie odiaba tanto a su padre, que incitó a Wilde a demandarle por calumnia…

Y Oscar Wilde lo hizo.

Sí, y por eso hubo juicio. Y durante el proceso, Queensberry aportó indicios suficientes para que el juez condenase a Wilde. Pasó dos años en la cárcel (1895-1897) y ya nunca volvió a ver a su esposa, Constance, ni a sus dos hijos, Cyril y Vyvyan.

¿Qué fue de ellos?

Constance murió poco después, afectada por lo sucedido. A los niños los criaron unos familiares, sin hablarles de su padre. Vyvyan, mi padre, sufrió toda su vida por esta historia. Mi tío murió en Francia durante la Primera Guerra Mundial, sin hijos.

¿En qué sentido sufrió su padre?

¡El juicio por homosexualidad a su padre le dejó huérfano y trastornó su vida! Cuando yo tenía 15 años descubrí una carpeta oculta que tenía mi padre…

¿Qué contenía?

Una colección de recortes de prensa sobre procesos a homosexuales durante el siglo XX, como el del actor inglés John Gielgud en los años 50… Yo seguí enriqueciendo esa carpeta, y acabé por investigar el juicio.

¿Y qué conclusión saca?

La sociedad victoriana guardaba rencor a Wilde por su brillo y descaro. Y así como tapaban otros escándalos, escogieron a Wilde como chivo expiatorio, como catarsis colectiva. Y casi con la colaboración de Wilde.

¿Por qué lo dice?

Sospecho que su fabuloso éxito social como artista y dramaturgo le llevó a creer que su juicio sería como una gran obra de teatro y le excitaba interpretarla y salir triunfador.

¿Tanto triunfaba?

Fue muy popular, tuvo gran carisma social, era seductor, de una deslumbrante erudición y una agudeza fulgurante, lo que le hacía un incomparable conversador.

Dejó muchas frases célebres, ¿no?

Sí, ingeniosas paradojas como “ser natural es la más difícil de las poses”, “yo me libro de las tentaciones cayendo en todas”, “dadme cosas superfluas y podré prescindir de las necesarias”…

Más, más…

“La belleza es superior al genio: no necesita explicarse”. “La mentira (relatar bellas cosas falsas) es el fin del arte”. “Amad al arte y lo demás vendrá por añadidura”. “El trabajo es el refugio de quienes no tienen nada que hacer”. “Todo en la vida es peligroso, y de no serlo no valdría la pena vivir”.

Es verdad.

Casi todo lo dicho por Wilde es verdad, sentenció Borges… “Perdona siempre a tus enemigos: nada los enfurecerá más”. “Al crear al hombre, Dios sobrevaloró algo sus capacidades”. “Bigamia es tener una mujer de más; monogamia es lo mismo”.

Ja, ja…

“Es absurdo dividir a la gente en buena o mala, sólo hay gente encantadora o aburrida”. “No he adorado a nadie que no fuese yo mismo”. “Hay algo peor a que hablen mal de ti: que no hablen de ti”.

Y aún hablamos de él.

No podía dejar de ironizar sobre todo, él mismo incluido: era su modo de estar en el mundo. Oscar Wilde necesitaba vivir en sociedad, entre la gente: marginado socialmente, por eso murió tan temprano al salir de la cárcel. Pero sin perder el humor.
Sí tiene el aire de alguna foto de Oscar Wilde… Merlin me cuenta: “Wilde se postuló como inspector de escuelas: su prioridad intelectual era la educación de la sensibilidad en el arte y en la dignidad del trabajo creativo”. Y Wilde siempre tiene razón… Merlin es nieto del gran escritor, aunque se apellida Holland porque su padre se crió bajo el apellido de la madre, como si Wilde jamás hubiese existido. “Los británicos aún no saben qué hacer con Wilde, ¡aún le ven con la etiqueta de sodomita! ¡Qué vergüenza!”, deplora Merlin. La personalidad y retórica oral de Wilde aflora en los autos procesales de esta tragedia legal recuperada ahora por su nieto en El marqués y el sodomita (Papel de Liar).

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