¡Calla, Calla! Un poema inolvidable de John Keats

Por redaccionnyl el 24/01/2016

¡Calla, Calla!

por John Keats

¡Calla, Calla! ¡ Pisa suave! ¡Calla, Calla, querida!

Toda la casa duerme, pero nosotros sabemos muy bien
que los celos, los viejos y calvos celos puden oir
aunque tú les hayas preparado su gorro de dormir, ¡Oh, dulce Isabel!

Aunque tus pues son más ligeros que los pies de un hada,
que danza sobre las burbujas donde los arroyos se encuentran,
¡Calla, calla, querida!  y de puntillas ¡Calla, calla, querida!
Por menos de nada los celos pueden oír.

Ninguna hoja se estremece, no hay ninguna ola
en el río, todo esta en calma y el ojo soñoliento de la noche
se cierra y se olvida de todo su cuidado léteo,
encantado hasta la muerte por el zumbido de los efémeros;
y la luna, poco remilgada o complaciente,
ha volado hacia su refugio, sabiendo bien que no quiero
luz en el crepúsculo ni antorchas en la oscuridad,
sino los ojos de mi Isabel y sus jugosos labios de flor.

¡Alza el picaporte, suavemente, tiernamente, amor!
Significa la muerte si ese picaporte hace el menor ruido.
¡Bien hecho! -Ahora esos labios y un asiento de flores-.
El anciano puede dormir y los planetas parpadear;
la rosa cerrada soñará con nuestros amores y despertará
completamente florecida y todo el cariño para el despertar de la mañana,
la paloma cerrará su delicado broche y arrullará,
mientras beso la melodía, doloriéndome durante todo el tiempo.

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