Caetano Veloso: En mis “shows” canto “Cucurrucucú paloma” por Obama

Por redaccionnyl el 04/05/2017

Caetano Veloso culminó esta semana la gira que el pionero del tropicalismo realizó por España junto a Teresa Cristina, “nueva sacerdotisa de la samba tradicional”, con un “show” en el que no ha querido prescindir de la versión de “Cucurrucucú paloma” que Barack Obama lleva en su lista de temas favoritos.

“Me preguntaron si era porque la canción reaparecía cantada por mí en una película (“Moonlight”, la que ganó el Óscar al mejor filme); contesté que la elegí porque Obama la había incluido en su “playlist”. Y era verdad. Ahora la canto y tengo ganas de gritar “Viva México””, reconoce el brasileño en una charla con Efe.

“Lo de Teresa (Cristina) fue, como casi todo en mi vida artística, obra de la casualidad”, explica el músico sobre su actual aventura conjunta con su compatriota, artista “muy querida y respetada en Brasil, sobre todo en Río”.

Tras varios encuentros y colaboraciones mutuas, Veloso asistió el pasado año al espectáculo que ella hizo con canciones de Cartola, el legendario autor de sambas, y quedó eclipsado. “Era tan elegante y refinado”, señala.

Gracias a su intercesión, el prestigioso sello Nonesuch Records decidió editar mundialmente aquel proyecto y, para divulgarlo, se sugirió que el propio Veloso lo presentara junto a ella en Nueva York. “Lo hicimos, nos gustó, gustó a otros y las invitaciones llegaron de todas partes”, cuenta.

En el repertorio, además del citado clásico de Pedro Infante y de temas de Teresa Cristina, no faltarán otros muy conocidos del autor de “O leãozinho”. Falta por saber si incluirá la nueva versión de “O quereres”, original de 1984, que lo ha vuelto a reunir con Jaques Morelenbaum y Carlinhos Brown y que servirá de sintonía de una famosa telenovela brasileña.

“No quedó nada en mi cabeza para conflictos o prejuicios en ese sentido”, subraya Veloso, “feliz” de volver a trabajar con estos dos iconos de la música de su país.

A sus 74 años, más de 30 después de la primera grabación de “O quereres” para su disco “Velô”, “ejemplo de sonoridades de los años ochenta”, Veloso bromea con que tendría que “escribir un ensayo” para enumerar todo lo que ha cambiado en este tiempo: “Estoy mucho mayor, el mundo está más loco y la industria musical tiene otra cara”, dice.

Para él es evidente “que existe la buena y la mala música”. “Pero eso cambia según las perspectivas históricas”, concede.

Más allá de modas, su arte sigue atrayendo a nuevas generaciones, como demostró con aquella mítica participación en el Primavera Sound de 2014 de Barcelona, un festival joven de corte alternativo y predominantemente anglosajón.

“Me sentí muy bien. El show salió fuerte con la Banda Cê y el público, que era grande, se quedó hasta el final”, rememora Veloso, que lamenta que la llegada de internet, “que parecía que iba a democratizar el entretenimiento, ha terminado por centralizarlo cada vez más” en torno a la cultura (y la música) de EE.UU. e Inglaterra.

Fue en 2014 cuando publicó su último disco, el rompedor “Abraçaço”, así que cabe preguntarle para cuándo un nuevo disco y de qué tipo. “Todavía no sé lo que podrá ser. Tengo ideas para canciones y tengo ganas de cantar con mis hijos”, apunta.

El hombre que desde los años sesenta canta “É proibido proibir” saltó a los titulares recientemente por su defensa de la legalización de la marihuana y de todas las drogas en Brasil. ¿Confía siempre en el buen juicio del ser humano?

“Sería una locura hacerlo. Yo no tomo drogas. Nunca tomé más que tabaco y alcohol (y ya hace como unos 30 años que los dejé). Pero hay principios liberales que todavía me interesan”, relata Veloso, para quien “la guerra a las drogas es un fracaso”.

En ese sentido, destaca cómo en Colombia, en México o en Brasil “crecieron las mafias de narcotraficantes y la violencia ganó una dimensión que asusta”, frente a experiencias como las de Holanda, Portugal o Uruguay.

Sobre el futuro político de su propio país, a menudo convulso, se muestra optimista. “Si algo tengo, fe es la palabra justa para definirlo. Amo Brasil y su sugestiva unicidad: es un país de dimensiones continentales, el único que habla portugués en América y está muy mezclado racialmente”, destaca el músico, que ve la crisis actual como “dolores del crecimiento”.

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