Boston, tú y yo. Un poema de Isabel Carlota Roby

Por Isabel Carlota Roby el 24/01/2016

Te hablo de Dickens, Proust o Tolstoi, te convierto en poesía.
Te hablo de Heidegger y su existencialismo y nos volvemos reales
y ensuciamos nuestras manos con Sartre.
Te ríes, no quieres responderle a los poetas,
te levantas y te veo desnuda
arrastrando la tiranía de tu cuerpo
tus pechos firmes me hablan de guerra con sus pezones duros
pero me dan paz.

Es un hotel de una ciudad que no conozco,
pero tu olor y tu pubis me rescatan de lo desconocido
esa línea inocente que divide tus labios,
tu sonrisa vertical,
tan desnuda como la tristeza.

No hay domesticación que cobre tanto como para perderme lo que veo
y estalla una bomba en Boston y estallas tú en mi boca,
bombardeos y orgasmos, así está el mundo ahora.
Dos bombas estallan en Boston
pero tú y yo follamos, tiramos, hacemos el amor, sudamos.
Nuestra venganza contra el mundo es el placer
olvidemos la fragilidad y el frío
el mundo tiembla…Fuimos nosotras.

La gente habla de terrorismo y lo entiendo porque veo tus nalgas,
en esta habitación ya no hay fronteras, solo dibujos de tu cuerpo cuando pasas
tu clítoris sobresale como lo extraordinario en la cotidianidad
y mi lengua no espera a que grites,
el silencio es cómodo cuando gimes.

Hay muertos y heridos en Boston
pero tú, tu clítoris y yo estamos bastante vivos.

Y ese olor a sexo que conozco, que me fumo y recojo cada vez que respiro
mis ganas se han desnudado y abren las piernas, piden histéricas su turno.
Me como tu coño porque sabe a coño
y ya ni a tu coño ni a esta afirmación le caben preguntas
nuestra excusa es la condena del placer.

Si morimos ahora seremos dos cadáveres felices
no sentiremos el olor del infierno ni el olor de las heridas,
sentiremos el olor a sexo que reconozco en cualquier ciudad desconocida,
en cualquier hotel de paso que se vuelve mi casa cuando llega tu olor y me rescata.

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