Bienvenido al futuro. Por Moisés Estaba

Por redaccionnyl el 03/09/2016

Somos de la época en que se usaban teléfonos marcados por discos y soñábamos con llevarnos el aparato hasta la casa del vecino, o siquiera hasta el patio. Escuchamos a nuestros padres hablar sobre la primera vez que vieron un televisor, señal blanco y negro, en un armatoste que ocupaba un gran espacio de la sala.

Tuvimos novedosos walkmans que se convirtieron en monstruosos aparatos, luego de la salida de los refinados discmans, para que finalmente nos aplastara el futuro con los Ipads y los MP3. Todo a la mano y sin cables. El rapero que caminaba las calles con un gran reproductor sobre sus hombros, se transformó en millones que deambulan por donde sea, escuchando su música preferida.

Hace “apenas” 15 años solo soñábamos con tanta tecnología. Hoy una especie de “inteligencia artificial nos hace creer que nos entiende y hasta se adelanta a lo que queremos escribir. ¿Crees que Google, Youtube o tu Ipad leen tu mente para saber qué piensas o necesitas?, bienvenido al futuro.

Vivimos en directo la transformación de la historia como ninguno de nuestros antepasados. Internet y su gran comunidad del compartir están cambiando de forma radical nuestro estilo de vida y la forma como vemos y entendemos el mundo y el universo.

Las redes sociales han hecho posible una nueva globalización. Surgen voces que cambian realidades para millones de personas en lugares que, antes de internet, ni sabíamos que existían. Lo hacen desde una oficina o en su habitación, en bóxers o en hilo dental.

Esta masificación mundial del contenido nos ha dado una ventana para exponernos, lo que significa que tanto lo bueno, como lo malo está al alcance de todo el que tenga una conexión libre.

Esta exposición nos da pie para conocer nuevas experiencias que permiten ver otros puntos de vista y a la ampliar nuestra capacidad de toleras las diferencias ajenas y a posteriori empezar a compartir de forma masiva lo mejor de nosotros.

El internet no solo nos ha dado la oportunidad de vivir en muy corto tiempo una verdadera revolución mundial, también ha servido para unificarnos en lo positivo, buscar más que reglas, acuerdos, que no estén sometidos a dogmas y convencionalismos y que se fundamenten en el bien común, el respeto a las diferencias, la acción ante las injusticias y sobretodo el reconocer y superar los errores y malas actitudes que no nos permiten unificarnos en este nuevo entorno global.

Deja de desempolvar tu walkman y los cassetes de Juan Gabriel. No creas que Alicia Machado o Britney Spears están tan buenas como antes. Tampoco caigas en la trampa de Nintendo para que vuelvas a comprar su vieja consola de los 90 con un borroso Mario Bros en bits. Evoluciona, pero no en un Pokémon.

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