Así es como todos los libros de Stephen King están relacionados

Por redaccionnyl el 17/09/2017

Ahora que la película “It” reivindica una vez más a Stephen King como uno de los autores más importantes de las últimas décadas, sus más curiosos lectores nos han recordado algo de lo más interesante: todos sus libros guardan una relación.

Hay una serie de conexiones que si bien en ningún caso son imprescindibles para entender las obras por separado (algo que no sucede nunca: King no suele escribir secuelas y la reciente “Doctor Sueño”, segunda parte de “El resplandor”, es un caso aislado), sí que suman capas de significado o, como mínimo pequeños guiños a los lectores.

Es lo que se conoce como Kingverso, el multiverso de Stephen King: múltiples citas entrelazadas entre sí y que conforman una tupida red de interconexiones que dan sentido a… ¿qué? ¿Un universo único? ¿Transcurre toda la obra de Stephen King en el mismo mundo, al estilo de esas teorías que dan sentido unitario al universo de Pixar? Ehm, no. Es más complicado, en realidad: hay múltiples universos entrelazados entre sí que, en efecto, dan forma a un complejo cosmos global. Te lo contamos. Y sobra decir que, aunque intentaremos limitar los spoilers al máximo, alguno que otro caerá.

La base del Kingverso

El multiverso de Stephen King tiene este fundamento: el Prim, a la que a veces se alude en los libros de “La Torre Oscura” como la “oscuridad detrás de todo”. Es la Nada primordial de la que nació Gan, una fuerza omnipotente y que para entendernos, es el equivalente a Dios en el kingverso. Cuando el universo conocido fue creado, Gan tomó la forma (metafísica; no es exactamente un tocho de piedra, como en la película) de la Torre Oscura.

Bien: Maturin la tortuga, que muchos conoceréis de los libros de “La Torre Oscura”, pero también de “It”, donde se explica su origen (ausente del todo en las adaptaciones, por otra parte con toda lógica). Maturin es un ser místico que vomitó un universo llamado El Mundo Clave (Keystone). Es lo que en “La Torre Oscura” se asemeja a nuestro universo (pero no es exactamente igual), donde aparece King como autor de los libros y hay una rosa que simboliza a la propia torre y desde la que se accede a ese otro mundo.

El villano de toda esta historia es el Rey Carmesí, mencionado en los libros de “La Torre Oscura”, pero también en otros fuertemente conectados con ese universo, como “Insomnia” o “El retrato de Rose Madder”. Controla a fuerzas maléficas del Kingverso, como Randall Flagg, villano principal de “La Torre Oscura”, pero también de Apocalipsis y Los ojos del dragón. Su intención es borrar del mapa todos los universos. Para impedirlo, Gan hace que Stephen King escriba la historia del Pistolero y llegue a la Torre.

No hay que tener estudios en semiología para deducir, solo de estos apuntes sobre la base pseudomística del multiverso de Stephen King, que el centro de estas ficciones entrelazadas es la saga de “La Torre Oscura”. El núcleo duro de la serie está compuesto de ocho libros, publicados entre 1998 y 2012, pero los complementan un puñado de relatos y algunos comics.

La Torre Oscura, fuera de la torre

Pero sus personajes e ideas se transmiten de una a otra novela de una forma que el autor ha entretejido meticulosamente. Por ejemplo, tan atrás en el tiempo como en 1975, ya encontramos a uno de sus personajes recurrentes: en “El misterio de Salem”s Lot”, con el padre Callahan, cuya historia se prolongará 29 años a lo largo de cuatro libros.

Callahan es uno de los cazadores que se enfrentan al temible vampiro Barlow alojado en Jerusalem”s Lot, y acaba regular: bebe de la sangre del vampiro, lo que le condena a no volver a pisar una iglesia. Recuperará la fe en el estupendo “La Torre Oscura V: Lobos del Calla”, que en buena parte consiste en un flashback narrado por el propio sacerdote.

Poco después, en 1978, King publicaría la versión abreviada de lo que más tarde sería “Apocalipis”, su novela más larga y ambiciosa junto con “It”, y en la que se narra una plaga en forma de supegripe que diezma la población mundial, y que propicia la primera gran lucha en la obra de King del Bien contra el Mal. El gran villano de “Apocalipsis” es el mefistofélico Randall Flagg, cuyos planes definitivos no conoceremos por completo hasta la última entrega de La Torre Oscura”.

En 1984, King coescribe con Peter Straub “El talismán”, dos años posterior a la primera entrega de La torre oscura, y donde empieza a apuntarse la idea de los universos paralelos, si bien como un simple jugueteo con el lector. Aquí un chico descubre que existe un mundo paralelo, los Territorios, con gemelos de todo el mundo (los Twinners) con los que podemos intercambiarnos. En la secuela de 2001, “Casa negra”, se afina la naturaleza de Los Territorios, relacionándolos con “La Torre Oscura”, y a Jack Sawyer con uno de los protagonistas de esa saga, Jake Chambers.

En 1986, King rubrica otro épico enfrentamiento del bien contra el mal, “It”. Las conexiones se acentúan, y lo que es más importante, empiezan a aparecer los fundamentos sobre los que se sostiene el Kingverso. Aparece la Tortuga Maturin, rival infinito de Pennywise, que es mucho más que un payaso con malas pulgas: más bien el equivalente cósmico a un vampiro de energía, categoría que comparte con algún villano de “La Torre Oscura”.

Pennywise procede del Macroverso, una zona indeterminada entre universos de las que King ha extraído algunas criaturas horribles y que desafían toda descripción, al más puro estilo del muy admirado por King H.P. Lovecraft. Podría ser el mismo espacio indeterminado que en la mitología de “La Torre Oscura” se denomina espacio Todash y de donde podrían venir las indescriptibles criaturas de “La niebla”.

En uno de los últimos libros de “La Torre Oscura” aparece una criatura que se enfrenta a Roland y los suyos: Dandelo, que se convierte en un payaso al morir. King ha declarado específicamente que no se trata de Pennywise, sino una criatura de la misma raza y procedente del espacio Todash, pero circulan teorías fan acerca de que Dandelo podría ser una de las crías de “It”, siendo así Derry un portal al mundo de la Torre.

En 1987 llega “Los ojos del dragón”, el libro que King escribió porque su hijo le dijo que estaba harto de no poder leer nada suyo. Pese a estar considerada una obra menor, en ella King sigue trabajando el tema del multiverso: es una fantasía heroica en la que se descubre que Randall Flagg, el villano, puede viajar entre mundos y épocas. Habitantes del Reino de Delain en el que transcurre este libro se encontrarán también con el héroe de “La Torre Oscura” en sus libros.

Saltamos hasta 1994, año en el que Stephen King publica el rarísimo “Insomnia”, quizás el único de sus libros que no tiene demasiado sentido si no se conoce la idea del multiverso. Su protagonista tiene insomnio y puede ver auras de energía, lo que le lleva a conocer a unos hombres de bata blanca que le reclutan para combatir a uno de los grandes villanos de esta historia, el Rey Carmesí.

El propósito de este ser de maldad omnisciente es matar a un niño que en el futuro puede convertirse en vital para que Roland, el pistolero, llegue a la Torre Oscura. Así que “Insomnia” se revela casi como un libro extra de la Torre Oscura. Este conflicto prosigue con el aparentemente realista “Corazones en Atlantis”, donde el Rey Carmesí sigue moviendo hilos en la sombra. Finalmente, el relato “Todo es eventual”, de 2002, sigue añadiendo secundarios que ayudan a Roland en su periplo.

Hay todo un vocabulario y un submundo en torno a lo que, esencialmente, es el enfrentamiento entre el Bien y el Mal. Por ejemplo, el Alto Lenguaje propio de “La Torre Oscura”, cuyo concepto más interesante puede que sea el “ka”. Es una idea relacionada con el propósito que une a todos los seres vivos y que se menciona (aunque sea indirectamente) en obras como “It”, “Apocalipsis”, “Desesperación”, “Insomnia” o “El cazador de sueños”.

Los universos alternativos

La idea de que hay una infinidad de universos existiendo de forma simultánea forma parte de la mitología de “La Torre Oscura”, pero también fundamenta la primera novela de King exclusiva para Kindle, “Ur”, en la que el protagonista recibe por error un dispositivo que le permite viajar por realidades alternativas.

Algunos de ellos: UR 17000, donde Shakespeare escribió dos obras teatrales extra; UR 88416, donde Kennedy no fue asesinado; o UR 4121989, donde la crisis de los misiles de Cuba culminó con el holocausto nuclear en 1962. La relación con el Kingverso está clara cuando, en la conclusión de “Ur”, aparecen los Hampones con chaquetas amarillas, secuaces del Rey Carmesí, para hacerse con el dispositivo.

Y uno de esos universos paralelos concebidos por King es, obviamente, el que podríamos llamar el nuestro. Aquel en el que tienen lugar casi todas sus historias, ese lleno de pequeñas ciudades, casi siempre del estado de Maine, que parecen atraer como imanes al Mal: Jerusalem”s Lot (“Salem”s Lot”), Castle Rock (“La tienda”, “Cujo”, “La zona muerta”) o Derry (“It”, “Insomnia”, “El cazador de sueños”, “22/11/63”).

King no se molesta en explicar los porqués, ya que para él es más bien un pequeño juego entre autor y lector, pero es en este universo principal donde tienen lugar los guiños más conocidos y simpáticos de su obra, aquellos que no tienen más función que proporcionar al lector una agradable sensación de familiaridad. Esas ciudades / pozos del infierno son el caso más claro.

Pero hay muchas más interconexiones. Por ejemplo, Dick Hallorann, el cocinero de “El resplandor”, aparece ampliamente mencionado en un flashback narrado por el padre de uno de los niños de “It”. Y Paul Sheldon, el novelista de “Misery”, se crio en Derry y era vecino de uno de los niños. Todas estas conexiones de “It” con otras novelas de King son en realidad una forma de lanzarlas, de forma automática, hacia ese multicosmos que es “La Torre Oscura”. Por cierto, el poder mental, el Resplandor del que tanto sabe Hallorann, aparece con otros nombres en “La Torre Oscura”.

O La Tienda. No la novela, sino el nombre con el que se conoce al Departamento de Inteligencia Científica, una organización secreta gubernamental que parece estar detrás de muchos fenómenos inexplicados que se remontan a los poderes piroquinéticos de “Ojos de Fuego”, que también es mencionada en “Apocalipsis” e investiga el desastre de “Tommyknockers”.

Pero los experimentos más conocidos (por los terribles resultados) de La Tienda son los que abrieron una brecha que dejaron pasar a los monstruos de “La niebla” a nuestro mundo, es decir, los que comunicaron nuestro universo con el espacio Todash. De nuevo suenan las campanillas que nos aproximan a La torre oscura.

Otro espacio recurrente en la obra de King es la cárcel de Shawshank, escenario principal de la novela corta “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”. La institución aparece mencionada en “22/11/63” cuando el protagonista viaja a Derry. Del mismo modo, el nazi protagonista de “Alumno aventajado” (en la que se basó “Verano de corrupción”) coincidió con el protagonista de “La redención de Shawshank” en la cárcel.

La cuestión es que tanto “Alumno aventajado” como “La redención…” son novelas cortas que aparecen en el volumen recopilatorio “Las cuatro estaciones”. Es decir, que King usa también este “multiverso” para dar coherencia unitaria a recopilaciones de relatos aparentemente sin conexión.

Finalizamos con un detalle curioso. En “Carrie”, primera novela publicada del autor, se deja entrever entre líneas que los fenómenos telequinéticos que acaban con la muerte de Carrie, su madre, medio instituto y la ciudad en llamas son solo la punta del iceberg. Gente con poderes igualmente terribles están apareciendo en todo el país y podría estar desatándose poco menos que una guerra civil.

Salvo una levísima mención de la lápida de Carrie en “It”, la primera novela de King no es mencionada directamente en ningún otro libro del autor, y eso que tiene elementos afines a su cosmología (jóvenes con poderes, ese tropo recurrente). Sumemos a la cuestión, además, que Carrie, es en cierto modo un libro de “ciencia-ficción”, se desarrolla en un futuro cercano (1979) con respecto a la fecha de publicación (1974).

Es decir, que no hay que olvidar en ningún momento que King puede haber desperdigado una serie de pistas en muchas de sus novelas que dan la impresión de que es un cosmos coherente, pero en realidad todo sirve para apuntalar, en especial, la ficción de “La Torre Oscura”. No hay intenciones del autor que el Kingverso sea entendido como algo serio. Otra cosa es que, serio o no, el esfuerzo no sea moco de pavo con 54 novelas a cuestas…

JOHN TONES / ESPINOF

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