Ardor. Un poema de Adán Medellín

Por Adán Medellín el 13/06/2017

Soledad es la fiebre,
y recuerdo una noche que alcé tu vestido
y te hallé:

la piel morena en tus caderas fue una luz
lejana, hecha fruta de bronce
y puntos diminutos por el frío,
y no había prisión ni sistemas
de esclavos ni vencidos
sino sólo tu cuerpo dado vuelta
que me comía lentamente
y yo respiraba ese universo pequeño,
humedecido en el ajado perfume de tres horas
y el sudor de tus piernas.

Algo más que el amor
y las esferas con su música celeste,
algo como haberme internado
en oscuros océanos
y ser sanguíneo y diminuto
y poder destruirse en un instante,
pero yo estaba allí,
aferrado a tu nervio y tu llanto,
llameando lento en tu playa,
sin que la revelación ni el desierto ni la muerte
me hubieran herido todavía.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com