A falta de otros talentos: Voyeur. Por Isabel Carlota Roby

Por Isabel Carlota Roby el 18/01/2016

Hoy soy un bosque
pero quiero ser uno de los lobos feroces
que me habitan.
También aceptaría ser el corazón de un bosque
en donde se pudiera entrar y explorar
pero de donde no hubiera salida.
Me conformaría con ser un árbol
del corazón de ese bosque
en donde vivan ardillas
y que a mi sombra lleguen los lobos
para verlos fornicar
hasta quedar exhaustos
a la sombra de ese árbol que soy yo.

De todos mis sentidos el que más me interesa es la vista
la vista activa todo lo demás:
me gusta mirar.
Una casa un balcón una habitación
algo de luz, al otro extremo yo
atención.

Ella y él se acercan, se desean como gatos
se nota por la forma en que se besan
al otro lado los deseamos
mi mala educación y yo.
La lengua de él en su cuello, el de ella
mi mano en mi cuello
los labios de ella se abren
yo imagino un sonido
él toca sus pechos levantando su camisa
yo toco los míos
los aprieto al mismo tiempo que él
moja sus pezones con su lengua
sonrío.
Abro mis piernas
él le abre sus piernas
sus siluetas son la noche
de perfil
él usa sus dedos y separa sus labios
ejercita su lengua
es invasivo y la invade
mientras mis dedos me hacen gemir
él va más rápido ella se aferra a su espalda
yo me aferro a mi cama

sonidos animales
estamos cerca.
Somos tres trasnochados
somos tres lunáticos
con líquido goteando entre las piernas.

Una casa, un balcón, una habitación,
se apaga la luz.

Cierro mis ventanas
No aceptamos una noche de cierres cerrados
a falta de otros talentos: voyeur.

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