La resurrección de Aquiles Nazoa. Por Néstor Luis González

Por Néstor Luis González el 25/04/2016

Hoy Aquiles Nazoa se levantó de entre los muertos. Vecinos de El Valle lo encontraron agachado revisando un hormiguero a la altura de Los Jardines y lo identificaron sin asustarse ni nada porque en Venezuela pasa de todo y ya nada es impresionante.

El poeta les preguntó dónde podía encontrar alguna mata de mango o de mamón porque hace 40 años no se daba el gusto de comer fruta, pero ellos más bien le pidieron que fijara posición política porque el país estaba vuelto loco.

Aquiles les dijo que si le conseguían unos patines o una bicicleta, con mucho gusto él los complacería. Lo que llegó fue la bicicleta: se la dieron, él se subió, y cuando todos esperaban una sentencia que dejara claro de una vez quiénes eran los fascistas en este país, comenzó a pedalear hacia el centro y se les perdió entre una gandola y un Malibú.

La noticia se propagó como el hambre. A media mañana, ya su presencia en el mundo de los vivos era una tendencia en Twitter. Los que al principio no daban crédito, luego se dejaban convencer por alguna imagen apócrifa de un hombre muy parecido.

A mediodía lo acorralaron por Los Dos Caminos y le exigieron una explicación, no del milagro al que estaban acudiendo con su regreso a la vida, sino de lo que estaba pasando en el país.

La respuesta de Aquiles la tiene usted en su cabeza, porque cada cabeza es una respuesta y porque ya se sabe que el mundo es inmundo. 40 años después del fatídico día en que murió más de uno trata de relacionarlo con el país que ve a través del lente de la circunstancia propia.

Pero esa desesperación que no deja ver la maravilla de la resurrección se entiende en un país que padece de sombra y hambre.

Por eso el clamor de este país es a lo mejor que Aquiles resucite de verdad y nos traiga más humor y amor del que nos dejó en ese libro.

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