21 poetas raros que debes leer

Por redaccionnyl el 24/08/2017

Leconte de Lisle

Considerado como uno de los poetas franceses más importantes del siglo XIX, sus «Poèmes antiques» (1852) y su prefacio (igualmente admirado de Victor Hugo) iniciaron una influencia que duró más de treinta años, el movimiento literario llamado parnasianismo o «l”Art pour l”Art», se afirma no contra el romanticismo, sino más bien contra el romanticismo fantasista y estéril de los Jeunes-France y también en contra del sentimentalismo. Desde ese momento fue apodado como el «Maître du Parnasse».

Publica igualmente de 1861 a 1885 numerosas traducciones de autores griegos antiguos, como Homero, Sófocles y Esquilo.

Murió en Voisins, cerca de Louveciennes, en el departamento de Yvelines.

Paul Verlaine

El 10 de julio de 1873 Verlaine disparó dos veces a su joven amigo y amante Arthur Rimbaud, quien resultó herido en una muñeca.? Por eso fue condenado a dos años de cárcel. Luego de salir de prisión, en 1883, publica en la revista Lutèce la primera serie de los «poetas malditos» (Stéphane Mallarmé, Tristan Corbière, Arthur Rimbaud), que contribuye a darlo a conocer. Junto con Mallarmé, es tratado como maestro y precursor por los poetas simbolistas y decadentistas. En 1884, publica Antaño y hogaño, que marca su vuelta a la vanguardia literaria, aunque el libro estuviera compuesto fundamentalmente por poemas anteriores a 1874.

A partir de 1887, a medida que su fama crece, cae en la más negra de las miserias. Sus producciones literarias de esos años son puramente alimentarias. En esta época pasa el tiempo entre el café y el hospital. En sus últimos años fue elegido «Príncipe de los Poetas» (en 1894) y se le otorga una pensión. Prematuramente envejecido, muere en 1896 en París, a los 51 años. La influencia de Verlaine fue grande entre sus coetáneos y no hizo más que crecer tras su fallecimiento, tanto en Francia como en el resto del mundo. En castellano, el modernismo no puede entenderse sin la figura de Verlaine. La obra de algunos grandes poetas del ámbito hispánico, como Rubén Darío, Manuel Machado, José Martí o Pablo Neruda son consecuencia directa o indirecta de la del poeta francés.

Auguste Villiers de L”Isle-Adam

Autor de cuentos considerados como obras maestras del género, que presentan una novedosa síntesis de cuento filosófico, relato de terror, ciencia ficción y esoterismo, sus primeras obras (Dos ensayos de poesía, 1858; Primeras poesías, 1859) no permiten deducir lo que fue su producción posterior, una vez que hubo conocido a Charles Baudelaire (1859) y a Stéphane Mallarmé (1864), y descubierto la filosofía de Hegel. En 1866 colaboró en el Parnasse Contemporain. En 1867 fundó la Revue des Lettres et des Arts y escribió El Intersigno, su primer «cuento cruel». En 1870 tomó partido por la comuna; en 1883, la publicación de sus Cuentos crueles le valió cierta notoriedad, pero sus condiciones de vida siguieron siendo precarias hasta su muerte. Entre sus restantes obras destacan las novelas Isis (1862) y La Eva futura (1886), la novela corta Claire Lenoir (1867) y el drama Axël (1890).

Dotado de un vigoroso poder expresivo, capaz de conferir a sus obras un estilo torturado, a la vez que violento y profundamente lírico, los cuentos de Villiers son muy desiguales y, al lado de algunos absurdos y exagerados, se dan otros en los que el humor, la ironía o el terror macabro dan lugar a situaciones excepcionales.

Léon Bloy

Tuvo una vida movida por la tragedia y la decepción. Luego de la prostituta que él convirtió al catolicismo, Anne-Marie Roullet, perdiera la razón entre delirios apocalípticos, escribió su primera obra de relevancia, la novela El Desesperado (1887); en ella ataca con ferocidad a casi todos los literatos del momento, con lo cual se gana la enemistad del mundo literario.

Carlos Cámara, traductor de la novela “La mujer pobre”, explica certeramente: “El estilo de León Bloy se aparta de la corriente predominante de las letras francesas, con sus principios de claridad, elegancia, equilibrio y precisión. Su prosa está toda hecha de intensidad que tiende al paroxismo, esplendor verbal, imágenes desmesuradas…”

Jean Richepin

Su obra más conocida, La Chanson des Gueux (La canción de los mendigos), fue publicada en 1876. El libro se consideró escandaloso y su autor fue condenado a un mes de cárcel por atentar contra las buenas costumbres. En 1908, fue elegido miembro de la Academia francesa. También fue nombrado Comandante de la Legión de Honor. Gabriel Fauré puso música a los poemas de Richepin, Larmes (lágrimas) y Au cimetière (en el cementerio).

Georges Brassens compuso la melodía e interpretó dos poemas de Richepin: Les oiseaux de passage (las aves de paso) y Les Philistins (los filisteos), cuyo título original era Chanson des cloches de baptême (canción de las campanas del bautismo).

Jean Moréas

Hijo de un jurisconsulto griego, en 1882 se estableció definitivamente en la capital francesa. En los prólogos de sus primeras obras poéticas (El mar de las sirtes, 1884; Las cantilenas, 1886) reclama para sí el título de simbolista (fue el propio Moréas quien, en 1886, lanzó el manifiesto del Simbolismo), aunque posteriormente se separó de aquel grupo para fundar la Escuela Románica (Le pèlerin passionné, 1891-1893; Sylves, 1895). Renunció al empleo del verso libre y compuso luego Las estancias, obra clásica, de la que aparecieron seis libros entre 1899 y 1901 y el séptimo y último en 1920. Al mismo periodo clasicista corresponde Ifigenia en Áulide (1903), inspirada en la obra de Eurípides. Es autor también de dos novelas escritas en colaboración con Paul Adam y de dos volúmenes de narraciones breves.

Rachilde

Apodada “Mademoiselle Baudelaire” por Maurice Barres y mencionada como una distinguida pornógrafa por Jules Barbey d”Aurevilly, Rachilde es una de las figuras literarias más complejas surgidas en un punto crítico entre el decimonoveno y vigésimo siglo. Su obras de ficción más famosas incluyen las novelas Monsieur Vénus/Mister Venus (1884), La Jongleuse/El Malabarista (1900, rev. 1925), y un ensayo llamado Pourquoi je ne suis pas féministe/ Por qué yo no soy feminista (1928) en el que realiza una reconocida declaración: “Nunca tuve confianza en las mujeres desde que la femineidad inalterable me traicionó en el ámbito de la maternidad.”

Bisexual, irreverente e independiente, sus tarjetas de presentación expresaban: “Rachilde – Hombre de Letras,” Y según Petra Dierkes-Thrun, conferencista en el Departamento de Literatura Comparada de Stamford, ella jugó un papel que pasó desapercibido, al formar el legado de Oscar Wilde. El Oscar Wilde que hoy conocemos no existiría sin Rachilde. En un momento en que Wilde era poco más que un golpe de efecto, una frase aguda, Rachilde escribió artículos defendiendo el amor homosexual, revisó el trabajo de Wilde y encargó traducciones nuevas de sus novelas y sus guiones de teatro. Sin Rachilde, quien auspició uno de los primeros salones literarios vanguardistas de la ciudad y editó una de las revistas literarias más influyentes de Europa, el “Mercure de France”; según Dierkes-Thrun, el legado de Wilde sería muy diferente.

Caracterizada por el escándalo en su juventud, demonizada por los moralistas así como por las feministas tempranas, su trabajo ignorado u olvidado en los años después de su muerte, Rachilde se desplaza equilibradamente entre la decadencia y el modernismo literario, y entre una virulenta misoginia y una creencia profunda y fuertemente arraigada en su valor femenino propio.

Teodoro Hannon

Darío describe a Hannon como discípulo de Baudelaire que siempre buscaba sensaciones extrañas, paises raros, mujeres raras, nombres exóticos y expresivos. Darío escribió que era perverso, elegante y refinado. Tambien habla de Hannon como alguien poseído por un diablo moderno, civilizado, refinado, morfinómano, sadista, maldito y más diablo que nunca.

Hannon dirigio la revista literaria L´Artiste. Cuando publicó su obra poética Rimes de joie (Rimas de Alegria) en 1881, atrajo la atencion y admiracion del mundo literario de su epoca. Lamentablemente, despues se hundió en la parodia facil, la poesía erótica, y obras de teatro de boulevard que hicieron que fuera rápidamente olvidado.

Darío habla mucho de las obras de Hannon y como él “hace rimar preciosidades infernales y cultivar sus flores de fiebre”.

Conde de Lautréamont

Nacido en Montevideo e hijo de un diplomático Francés, Isidore Lucien Ducasse, llamado el Conde de Lautrémont, fue un desconocido durante su corta vida, llevó a extremos inéditos el culto romántico al mal y, aunque se le suele clasificar entre los decadentistas, es considerado uno de los precursores del surrealismo.

En su libro “Los cantos de Maldoror” ensalza el asesinato, el sadomasoquismo, la violencia, la blasfemia, la obscenidad, la putrefacción y la deshumanización. Los surrealistas lo rescataron del olvido e hicieron de él uno de los precursores de su movimiento.

Maldoror es una figura demoníaca suprema que aborrece a Dios y a la humanidad.

Max Nordau

Crítico, escritor, publicista y médico judío nacido el 29 de julio de 1849 en Pest? —por entonces parte del Imperio austrohúngaro—, es conocido por su obra Entartung (1892), una crítica de las diversas corrientes artísticas y culturales del fin-de-siècle, a las que consideraba degeneradas y decadentes, que fue traducida al castellano por Nicolás Salmerón en 1902, con el título Degeneración. También escribió obras como Die konventionellen Lügen der Kulturmenschheit (1883), entre otras muchas.

Nordau inicialmente defendió posturas de asimilación para el pueblo judío, sin embargo más adelante se desencantaría con este pensamiento y pasó a defender el sionismo.? Fue, junto con Theodor Herzl, cofundador de la Organización Sionista Mundial, presidente y vicepresidente de varios congresos sionistas y pieza fundamental en el desarrollo del llamado «Plan Uganda».

Georges d’Esparbès

La obra de Georges d’Esparbès permite estudiar un aspecto poco conocido de la “nouvelle” francesa de fines del siglo XIX: el relato heroico. En colecciones como La Légende de l’Aigle, La Guerre en dentelles o La Grogne, el novelista transpone las hazañas guerreras de los ejércitos de Luis XV y de Napoleón de manera épica. Próximo de la estética idealista, d’Esparbès es ante todo un escritor prendado de lo legendario, con lo que eso supone de simpleza e ingenuidad. No obstante su obra está lejos de ser tranquilizante. Sombría y cruel, evoca la guerra en todo su horror, a veces bajo forma de cuadros apocalípticos al modo de Léon Bloy. En eso d’Esparbès atestigua el traumatismo causado por la derrota francesa de 1870.

Augusto de Armas

Augusto de Armas fue un poeta cubano que escribió en francés casi totalidad de su obra. Aunque educado en Cuba, se trasladó en 1888 a París, donde trabajó como periodista. En 1891 publicó su único libro de poemas, en francés, titulado Rymes bizantines. Dejó otro libro inédito, titulado Le poème d”un cerveau. Actuó como una especie de mentor literario de Manuel Baldomero Ugarte durante los años que este escritor, político y diplomático argentino pasó en París, durante su juventud.

Laurent Tailhade

Autor de una obra poética satírica, tributaria del simbolismo y de la escuela parnasiana, de la que destacan los poemarios El jardín de los sueños (1880, con prefacio de Théodore de Banville), Una décima de sonetos (1882), Vidrieras (1892), En la tierra de los patanes (1891), Poemas aristofanescos (1904) y Poemas elegíacos (1907). También es autor de obras en prosa (Tierra latina, 1897; Imbéciles y viles, 1900; El manojo de la salvia, 1901) y de una traducción del Satiricón, de Petronio (1902).

Fra Domenico Cavalca

Fue un escritor italiano, que pertenecía a la Orden de los Frailes, fue un escritor de obras de argumento ascético o religioso.Nacio en Vicopisano en 1270 y murio en Pisa en 1342. dentro de su opera se encuentra la popularizacion de la vida de los Santos Padres, la disciplina de lo espiritual, el espejo de la cruz, entre otros Para Rubén Darío fue un descubrimiento de frescura esensial. Darío expresa un intenso entusiasmo y también la admiración hacia el clima de la mística poesía. Darío termina el ensayo en el libro los raros de esta manera: “al acabar de leer la obra de Fra Domenico Cavalca siéntes la impresión de una blanda brisa llena de aromas paradisíacos y refrescantes. Hay algo de infantil que deleita y pone en los labios a veces una suave sonrisa.”

Eduardo Dubus

Simbolista. Colaboró con Scapin, La Pléiade, Le Moderniste, La Plume y participó en la fundación del Mercure de France. Murió miserablemente de una sobredosis de morfina el 10 de junio de l895 a los treintiún años de edad… Es el autor de “Quand les violons sont partis”.

Edgar Allan Poe

Aparte de sus poemas profundos y archiconocidos, fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Además es considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia ficción.3 Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias.

Henrik Ibsen

Es considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico.

En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representados en la actualidad.

José Martí

José Martí es considerado el precursor del Modernismo en Latinoamérica, un movimiento literario que explotaría en el continente latinoamericano con Rubén Darío. Esto se observa especialmente en el Prólogo que escribe en sus Versos libres, donde defiende el valor de la originalidad de la poesía nacida de las entrañas (“Éstos son mis versos. Son como son. A nadie los pedí prestados.”) frente al metodismo de los poetas anteriores.

Eugénio de Castro

La obra de Eugénio de Castro puede dividirse en dos fases: en la primera, la fase simbolista, que corresponde a su producción poética hasta finales del siglo XIX, Eugénio de Castro presenta algunas características de la Escuela Simbolista, como el uso de rimas nuevas y raras, nuevas métricas, sinestesias, aliteraciones y vocabulario más rico y musical. En la segunda fase, la neoclásica, que corresponde a los poemas escritos ya en el siglo XX, vemos un poeta que vuelve a la Antigüedad Clásica y al pasado portugués, revelando una cierta nostalgia, característica de las primeras décadas del siglo XX en Portugal.

Camille Mauclair

Mauclair fue un gran admirador de Stéphane Mallarmé, a quien dedicó varias obras, y de Maurice Maeterlinck. Inicialmente fue poeta y novelista. Su poesía atrajo una cierta atención y fue adaptada a la música por Ernest Bloch, Gustavo Charpentier, y Ernest Chausson y Nadia Boulanger.

Su novela más conocida es Le Soleil des morts (1898), un roman à clef que contiene retratos ficticios de los principales escritores de vanguardia, artistas y músicos de la década de 1890, que ha sido reconocido como un importante documento histórico de la Fin de siècle. También escribió varios libros de la no-ficción sobre música incluyendo Schumann (1906), la religión de la música (1909), la historia de la música europea de 1850-1914 (1914) y los héroes de la orquesta (1921) que contribuyeron grandemente al francés Conciencia de las tendencias musicales en la París de finales de siglo.

Paul Adam

Adam escribió una serie de novelas históricas ambientadas en el período de las Guerras Napoleónicas y los años posteriores; el primer libro de la serie, La Force, fue publicado por primera vez en el año 1899. Junto con Jean Moréas, co-escribió Les Demoiselles Goubert, novela que marcó la transición entre el naturalismo y el simbolismo en la literatura francesa. Su novela Stephanie, publicada en 1913, sostenía una posición a favor de los matrimonios arreglados, opuesta a los que apoyaban las uniones basadas en el amor romántico.

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