11 preguntas a Sonia Chocrón a propósito de “Sábanas negras”

Por redaccionnyl el 05/03/2016

Sonia Chocrón quería hacer un guion cinematográfico con sus pesquisas sobre los certámenes de belleza, pero Gabriel García Márquez le recomendó que hiciera un cuento. Años después, lo que hizo fue una novela, “Sábanas negras”, que hoy es un referente.

Frente a “Sábanas negras”, comienzas a leer y no puedes detenerte porque el libro se convierte en esa otra vida que transcurre paralelamente a la propia.

No hay tiempo para marcar la página y continuar más tarde. El libro transcurre a la velocidad de una película.

Un asesinato. ¿Quién la mató? ¿Quién la mató? ¿Quién mató a la Señorita Belleza Venezuela? ¡Cuidado con adelantarte!

No querrás perderte ni una letra de esta obra geométricamente perfecta de suspenso y desconcierto. En Nalgas y Libros hablamos con Sonia Chocrón. Nosotros le preguntamos, y ella nos contestó.

1. ¿Cuáles fueron las sensaciones que le dejaron los lectores de “Sábanas negras”?

Esta pregunta me incomoda un poco porque se me hace difícil hablar por otros. Diré que los lectores suelen ser generosos conmigo. Algunos gustan de tomar por cierta la historia de Sábanas Negras, otros, la radiografían como una metáfora de país. Lo cierto es que la novela ha regresado a imprenta, para su segunda edición, apenas 20 días después de haber nacido. Todo esto es mucho más de lo que esperaba de una novela corta y por encargo.

2. Sabemos que guardó el argumento durante varios años, ¿Irrumpe la geometría de esta novela negra con el caos de la Venezuela actual? ¿Resolver el acertijo de la muerte de Margarita Latuff puede representar un sosiego para quienes no han podido entender su entorno?

Yo había guardado mis pesquisas sobre los certámenes de belleza desde hacía mucho. Desde que García Márquez me recomendó que hiciera con ello un cuento antes que el guión para una película. El chip con toda la investigación sobre el tema de la belleza se activó automáticamente cuando respondí sí a la invitación de Ediciones B para escribir una novelita negra o de tema policial. En ese momento, las imágenes que había atesorado durante años se proyectaron en mi mente como una película. Y de allí a la historia fue casi coser y cantar.

El país que íbamos siendo, la ciudad que íbamos siendo se impuso, junto con la pareja protagónica, como una melodía funesta y a la vez graciosa, a Caracas. Como un pentagrama que me ha servido para describir, con el ritmo que deseaba, los misterios de siempre. Los sospechosos habituales. Y la calamidad que vivimos.
Pero no creo que con Sábanas negras haya llegado el sociego.

Al sosiego también lo espero yo, junto con tantos otros sueños. Pero está visto que carecer de él, a veces inspira.

3. Después de dos novelas, “Las mujeres de Houdini” y “Sábanas negras”, ¿sigue sonando a poeta el nombre de Sonia Chocrón? ¿Se ha hecho más sólida la transición hacia la prosa? ¿Cómo se nutren entre sí los distintos géneros que ha trabajado?

Sonaré a poeta invariablemente porque es así como la gente me reconoce desde que comencé a escribir. Muchos, incluso, aún me llaman Toledana. Y está bien, no me quejo. Es un apodo que me gusta mucho y que me hace sentir más joven, teniendo en cuenta que el poemario con ese nombre fue el primero que publiqué y en el año 1992.

Nunca me sentiré sólida en ninguno de los géneros. Sigo siendo aprendiz quién sabe hasta cuándo. Pero como suelo aburrirme fácilmente, el salto de la poesía a la prosa y viceversa, me mantiene con los sentidos despiertos.

Después de Sábanas Negras, saldrá un nuevo libro de poesía, “Mary Poppins y otros poemas”, en la editorial Lugar Común. En otras palabras, me la paso saltando la talanquera.

Pensándolo bien: no me siento sólida en ningún aspecto de la vida. Soy volátil, al cien por cien.

4. ¿Cómo da vida a tantos personajes en una ficción alguien que trabaja desde la soledad de la poesía?
Lo hago desde la mirada de un búho: Observo mucho. Cuando debo salir de mi claustro (que es mi estudio en casa) me distraigo detallando apariencias, pareceres, diálogos, movimientos, expresiones y rostros. Olores, melodías, silencios.

Por eso siempre ando medio perdida: mis neuronas se la pasan en otra parte.

Y por supuesto, también gracias a mi oficio durante tantos años como guionista de cine y televisión. Armar personajes, confeccionar estructuras, imaginar respuestas para los acertijos.

5. En una historia como “Sábanas negras”, ¿es el asesinato lo que anima al lector o hay cierta sed de justicia en la resolución del crimen? ¿Cómo cerrarle la puerta al morbo simple para que se quede el acertijo exquisito?

En “Sábanas Negras” anima, creo yo, el gran tema: Nosotros, hoy. Un espejo de tinta y en presente.

6. ¿Cuál es el papel de la literatura en las sociedades en crisis? ¿Necesita Venezuela escritores comprometidos o es mejor que estén bien separados los territorios? ¿Qué posición asume Sonia Chocrón?

Yo estoy comprometida con lo que hago porque no se hacer nada más. La cocina no se me da y el macramé menos.
Si desde esa imposibilidad existencial, puedo asomarme con palabras a la realidad y dar mi punto de vista sobre ciertos temas, lo hago, y con total desparpajo.

Está en “Las Mujeres de Houdini”. Está en “ Sábanas Negras”. Y estará incluso en la poesía, en “Mary Poppins y otros poemas”.

Un escritor tiene el deber de ser testigo de su tiempo.

7. ¿Qué cualidad ve en la poesía para que siga manteniéndose firme por más convulso que se vea el mundo?

La poesía es la otra acera. Es la visión del mundo desde un ángulo que emana de uno mismo y se posa en la calle de enfrente para escrutar ese panorama que nadie ve jamás. La poesía nunca deja de ser un descubrimiento, un asombro. Y la perplejidad es un asunto que no vence y que nos toca a todos, alguna vez. No se acaba nunca.

8. ¿Qué recomienda a las nuevas generaciones de poetas y escritores para que defiendan la vigencia de su trabajo?

No se muy bien cómo se defiende la vigencia, como término. Se cómo defender un oficio, contra viento y marea. Se cómo defender una inquietud, una incógnita, un vacío, un deseo. Supongo que de eso se trata la pregunta. Y mi respuesta entonces es simple: insistir. Persistir. Resistir. La terquedad como norte.

9. Partiendo de la tesis de que los libros de autoayuda y los best sellers permiten que la gente se interese por los libros, le pregunto: ¿Es el simple ejercicio de la lectura lo que impacta positivamente en la sociedad o eso depende de la calidad del material?

El lector siempre es un enigma. Pero supongo que al público lector le interesan las buenas historias, bien escritas. Y con alma.

Los libros de autoayuda están bien para una sala de espera o en las butacas de una terminal. Entras a tu cita o abordas el avión, y la lectura ha concluido.

Los libros con alma, en cambio, nos dejan hambrientos. Y con sed de más. Como un amor apasionado.

10. ¿Qué opina de esto que han llamado el boom de la literatura erótica?

No me aficiono a los “booms”. Procuro siempre hacer lo que me gusta y me divierte. O lo que me hace sufrir por voluntad propia. Ese es el fundamento de escribir para mi. Complacer mis propios caprichos. Por eso no quise ser bióloga. Ni peluquera.

Creo también que todas esas etiquetas son más que nada el producto de las estrategias de mercadeo de las editoriales, antes que una verdadera tendencia.

Así que la publicidad que haga lo suyo. Y que los escritores escriban libres. Sin motes.

11. ¿Qué temas le gustaría explorar a través de su literatura en un mediano y largo plazo?

A muy largo plazo no lo sé. Me cuesta predecir mis antojos. Pero de momento se que cuando termine de asesinar (es decir, de escribir novelas negras, pues aún trabajo en una secuela de Sábanas Negras) escribiré una historia de amor. Una historia de amor joven, loca, y ambientada en una Caracas que no existe más.

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