10 grandes fotógrafos que te harán replantearte lo estético

Por Aglaia Berlutti el 06/06/2017

La fotografía es un arte en constante evolución: eso es algo evidente y sin embargo, la mayoría de las veces, es difícil comprender las implicaciones de esa idea. Porque la fotografía, el arte – técnica, es un replanteamiento de lo estético, es una búsqueda de significado en lo visual que trasciende sus meras limitaciones. Se insiste en su inmediatez, se habla de la herramienta al servicio de la visión del fotógrafo, pero pocas veces de la influencia. De la labor creativa del fotógrafo.

Y es una omisión lamentable, claro está: el fotógrafo contemporáneo ha tenido que enfrentarse al prejuicio del precursor, del pionero en un arte nuevo, en una visión elemental de una construcción artística que se construye a través del esfuerzo de quien lo asume como propio. Así que la fotografía – como arte, como ciencia – muchas veces carece de sentido a no ser por la visión de sus creadores, de los que han brindado identidad al concepto más esencial de la idea visual que crea y que expresa.

De manera que, creo que es meritorio, de vez en cuando analizar la fotografía a través de sus creadores, de comprender la labor visual a través de quienes han construido un lenguaje visual y brindan sentido a un mundo nuevo en constante reconstrucción. Una manera de asumir la idea de la fotografía como hecho, más que como idea eventual e incluso, planteamiento uniforme de una serie de ideas que conforman lo que asumimos es la realidad. Porque, ¿qué es la fotografía si no una visión de lo que es el mundo a través de la interpretación de la mente del fotógrafo? Una instantánea de la realidad.

¿Y quienes serían entonces, esos creadores influyentes, esos visionarios que han brindado forma y sentido a la fotografía como forma artística y más allá como lenguaje e ideario de lo que asumimos consecuente y veraz? Realizar una lista semejante no es sencillo. De hecho, sé que cometeré omisiones y de hecho, estoy bastante consciente que siempre será una recopilación incompleta, pero según mi interpretación y a la manera de quien ama la fotografía como forma de expresión, son los siguientes:

Henri Cartier Bresson

Se le considera el Padre de la fotografía moderna. En lo personal lo considero el pionero en comprender la fotografía como una re interpretación artística de la realidad. Y que es con necesidad de capturar “el instante decisivo” Cartier Bresson encontró algo más: esa pura belleza de lo cotidiano, esa pequeña ruptura de la normalidad para crear un instante de pura belleza. Porque para Cartier Bresson, el mundo era una red de complejas interconexiones visuales: pintor antes que fotógrafo supo buscarlas con la paciencia del perenne observador, del que intenta comprender el mundo a través de trazos precisos y encuentra en lo abstracto, una emoción consistente y reveladora. Porque a pesar que el gran Maestro fue famoso por su habilidad para captar la realidad, lo que le brindó un lugar en la historia de la fotografía fue la búsqueda incesante de lo bello, lo exquisito y lo puramente anecdótico. Como fotógrafo, Cartier Bresson dibujó la realidad, la estratificó en símbolos exquisitos que brindaron un sentido profundo a cada imagen. Como fotógrafo, el venerable maestro heredó a la fotografía un lenguaje: esa discreta búsqueda de la intimidad entre lo que ocurre, lo que transcurre y lo que se plasma Una mirada a hurtadillas de la realidad. Ese talento invisible de poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento para encontrar la verdadera belleza.

Eugene Smith

Eugene Smith fue probablemente el primer gran fotógrafo que intento recopilar la llamada “pequeña historia norteamericana” y lo logró con creces. Como reportero gráfico de una multitud de revistas y periódicos de prestigio, recorrió y documentó la Norteamérica secreta, la marginal y lo hizo con una extraña mirada de observador compasivo. Para la historia de la fotografía, sus reportajes de 1939 “Enfermera de partos” y “Un hombre compasivo”, que publicó en la revista Life de ese año y en donde demostró su singular capacidad para contar historias mínimas. También para la revista Life, llevó a cabo el reportaje – publicado posteriormente en forma de libro – Minamata, en el que mostraría al mundo las terribles secuelas que padeció una población de pescadores luego de un envenenamiento por mercurio. El documento visual sentó las bases de lo que sería el lenguaje del reportero gráfico moderno y más allá, la imagen como documento de la realidad y testimonio histórico.

A nivel técnico, sus imágenes mostraron una sutil atención a la estética en la forma del contraste de luces y sombras y por su capacidad para mostrar belleza incluso en las imágenes más crudas. Una expresión formal de la fotografía como arte y técnica al servicio del lenguaje visual.

Man Ray

Nacido como Emmanuel Rudnitsky fue quizás el precursor del lenguaje fotográfico eminentemente artístico. Y es que para Man Ray, la imagen inmediata tenía un valor experimental y visualmente especulativo, más allá del simple reflejo de la realidad. Quizás se deba a que Man Ray fue además de un prolífico fotógrafo, se consideraba así mismo un artista “creativo por necesidad”. Sus fotografías poseen un profundo planteamiento conceptual y más allá, una visión renovadora de la expresión visual. Sus conocidos ready – mades: “La puericultura II (1920), en el que una mano se asoma de un bote, o la plancha con clavos que bautizó como Regalo (1921) muestran su especialisíma visión del arte visual y su planteamiento de lo surreal como estructura del lenguaje fotográfico, a medio camino entre el pictórico y una visión dadaista de la estética. Dedicado al la fotografía de manera profesional desde el año 1921, desarrolló técnicas novedosas como rayograma y la solarización, que aplicó al retrato, la fotografía de moda y la imaginería abstracta, creando probablemente toda una nueva interpretación de lo que a la imagen fotográfica se refiere.

Diane Arbus

Se dice que Diane Arbus fotografiaba monstruos. Probablemente ella no llamaría a sus peculiares modelos de esa manera: porque para Arbus, la fotografía tenía la capacidad de construir una visión nueva del género, la sociedad y lo que consideramos normal. Su trabajo fotográfico se basa en esa percepción suya de la cualidad onírica e irreal de lo que consideramos más allá de lo que asumimos como común y fue su manera de construir ese lenguaje de lo inquietante y lo extraño lo que le permitió brindar una nueva profundidad al arte fotográfico. Sus imágenes retratan, a la manera de la observación elemental y carente de opinión de un observador silencioso, a personas inadaptadas y miembros de comunidades marginales. De hecho, hay en su trabajo un método evidente de reconstruir la visión de la fotografía como documento hacia algo mucho más alegórico, un meta mensaje preciso que deja muy claro un mensaje de alineación y sus posibles consecuencias. En su fotografías, no hay diferencias entre los cuerdos – normales – y los dementes, la sociedad Su documentación de manicomios, campos nudistas, freaks, seres deformes, y cocktails de la alta sociedad deja entrever el mensaje de alienación. No hay apenas diferencias entre dementes y cuerdos: una recreación del mundo a través de una visión cultural profundamente desconcertante.

Cindy Sherman

El trabajo de Cindy Sherman se basa en los rostros, pero no los ajenos sino los que habitan en esa compleja región de luces y sombras de nuestra mente. Tal vez por ese motivo, la fotógrafa no se considere así misma autorretratista, sino algo mucho más depurado e inquietante: Una reformadora de la idea de la imagen. En sus palabras “Me siento anónima en mi trabajo. Cuando miro las fotografías nunca me veo; no son autorretratos. Hay veces que desaparezco”. Toda una declaración de intenciones, una visión elemental sobre la identidad más privada como sujeto fotográfico y más allá, un metáfora en sí mismo.

Porque para Cindy Sherman, el autorretrato no es solo una visión concluyente del fotógrafo frente al lente, sino una exquisita fragmentación de la personalidad de quien sostiene la cámara en imágenes. Y casi ninguna parece tener la suficiente consistencia sin ese elemento que aglutina el significado: Sherman deja muy claro en todas sus fotografías que el símbolo – la metáfora analítica – en sus imágenes, crea una propuesta provocadora y desconcertante. Se le ha llamado feminista, también simplemente una autorretratista obsesiva, pero Sherman – su trabajo – continúa desafiando cualquier definición sencilla: Hay mucho de elaborado discurso personal y sobre todo, evidente creación personal como para que sea sencillo definirlo bajo un solo aspecto. De manera que Cindy Sherman continúa simplemente haciendo lo que mejor sabe hacer: Creando a partir de ese misterio inquietante que intenta descubrir sin lograrlo nunca su propia identidad.

Robert Mapplethorpe

El mensaje visual de Robert Mapplethorpe es tan ambiguo como poderoso: Sus fotografías rozan un tipo de erotismo evidente, pero a la vez, una idea que yace bajo la mera interpretación única. Porque para Mapplethorpe la sexualidad es un vehículo de comunicación, una provocación plena y lo dejó muy claro en su propuesta: Utilizó la creación fotográfica como puerta abierta hacia una expresión de sus propios matices personales, una interpretación del género totalmente nueva para la época. Controvertido, audaz pero sobre todo, constructor de nuevos símbolos visuales y un discurso fotográfico renovador, Mapplethorpe sublimó el escándalo para crear una expresión formal de la belleza.

Construyó su propia expresión de lo estético: En la década de 1980 refina su estética: sus fotografías de desnudos rozan un nivel de expresión y formalismo clásico. Pero la polémica no lo abandona: en 1990, la exhibición “El momento perfecto” , realizada en el Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, Dennis Barrie, le valió una acusación de “obscenidad y pornografía infantil” de la que fue absoluto pero lo convirtió en un fotógrafo célebre por su capacidad para escandalizar. Y no obstante, quizás el legado de Mapplethorne sea mucho más que eso: La especulación de la identidad cultural como forma de expresión.

Joel-Peter Witkin

Joel-Peter Witkin

A Joel-Peter Witkin lo precede su fama: esa que le consagró como fotógrafo de lo inquietante, lo temible y lo escalofriante. No obstante, para el artista, su obra tiene mucha relación con una reflexión elocuente sobre la condición humana. A pesar de sus fotografías de cadáveres y cuerpos mutilados, Witkin insiste en que lo que intenta expresar es esa necesidad del hombre de mirar su propia vulnerabilidad: Su interés parece ser el de demostrar el poder de la visión espiritual sobre lo cotidiano. Por supuesto y eso es evidente, para Witkin lo espiritual parece profundamente relacionado con lo grotesco, lo inquietante y lo directamente repugnante. Y es que para Witkin, lo humano es necesariamente imperfecto, doloroso, aterrorizante. Tal vez por ese motivo, su compleja visión del mundo se expresa a través de retratos y pequeñas escenas de lo que podía considerarse al margen de la normalidad: hermafroditas, enanos, lisiados, andróginos, reses muertas, gente discapacitada, fetichistas y en sus palabras “cualquier mito vivo… cualquier persona que lleve los estigmas de Cristo”. Una interpretación de la realidad a través del dolor y una idea tan profundamente visceral que llega al extremo mismo de la provocación.

Richard Avedon

Para Avedon toda fotografía es un documento personal. En una época donde el documentalismo puro y duro parecía ser la única forma de construir el lenguaje fotográfico, Avedon logró mirarse así mismo a través de su creación artística. Todo un logro que le valió el extraño honor de ser considerado uno de los fotógrafos más influyentes de la historia. Quizás, el mayor merito de su interpretación fotográfica tenga mucha relación con una necesidad muy personal de adjudicar un sentido a su propia estética, y lo deja muy claro al insistir: “Algunas veces pienso que todas mis fotografías son fotografías de mí mismo. Mi preocupación es … la condición humana; sólo que considero que la condición humana puede ser, simplemente, la mía propia.” Y es que sin duda, Avedon, encontró en la fotografía una manera de hablar sobre sobre la condición humana como simbolo, como una nueva mezcla de conceptos y conclusiones humanistas que le brindó una especial profundidad a su trabajo. Como dijo en varias oportunidades: “Todas las fotografías son exactas. Ninguna es verdadera.”

Y es que Avedon encontró esa grieta quizás misteriosa de la razón artística. Con su método de lograr la derrota emocional del retratado a través de largas sesiones fotográficas, logra lo que muy pocos fotógrafos: Captar el rostro más indefenso y vulnerable del fotografiado. Sus retratos, en apariencia sencillos pero profundamente psicológicos, muestran esa emoción cruda e intacta del espíritu humano interpretado a través de lo artístico y más allá, lo puramente anecdotico. Una expresión sublime de yo.

David Bailey

Si Avedon fotografió al espíritu libre, Bayle intentó fotografió la sexualidad. O al menos lo intentó, captando una época de escándalos y descubrimientos en imágenes radiantes: La década de los “60 nunca pareció más sofisticada y poderosa que en sus imágenes. Y eso a pesar que Bailey insistió en reconstruir la realidad en sus propios términos, en mirar el mundo a través de una escandalosa interpretación de lo evidente: ” Antes se podía distinguir a una mujer fotografiada por Helmut, Newton, Cecil, Beaton o por quien fuera. Una mujer Bailey tiene un aire muy distintivo. Es una mujer de carne y hueso, una mujer sexual”, llegó a decir en una ocasión. Y probablemente, tenía razón.

Porque Bailey le dio una nueva identidad a la fotografía de moda, esa que hasta entonces había sido considerada la elegancia como única manera de expresión. Con Bailey, la belleza tiene otro sentido, uno mucho más duro y extravagante, un ideario de pequeñas manifestaciones estéticas que Bailey usa con la sabia consciencia de saberse libre para hacerlo. Tal vez por ese motivo, Michelangelo Antonioni lo retrató como un obsesivo hijo de la nueva era en su película Blowup (1966) con lo que creó un nuevo tipo de criatura artística: el fotógrafo estrella.

Irving Penn

Tuve problemas para escoger al fotógrafo número diez, que cierra esta corta lista. Sobre todo, porque siempre parece incompleta, a pesar de quien pueda incluir. De manera que decidí incluir al fotógrafo que brindó a la imagen un estudiadisimo sentido de la estética y más que otra cosa, refinó esa visión del retrato como estudio de la naturaleza humana. Porque Irving Penn, construyó un lenguaje fotográfico que aspiró al arte y que no solo lo logró, sino que expresó con la imagen una idea mucho más profunda. La simplicidad y la sencillez como expresión de una idea sublime y más allá, una interpretación del rostro humano como fragmento de una historia silenciosa y exquisita.

Muy probablemente, lo que mejor define la obra de Penn sea esa búsqueda de una mínima idea de la estética, y lo logró quizás meditando sobre la belleza de una manera que marcó época: la imagen como valor argumental y más allá, una visión conceptual de la forma y el símbolo.

Una lista corta sin duda, con muchos ausentes. Tal vez a más de un fotógrafo – o amante de la imagen – tenga algunas opiniones sobre a quien debí incluir y a quien no: un debate interminable y siempre enriquecedor. De manera que si quieres sugerir otro nombre, hazlo en los comentarios: Prometo incluirlos en una futura y revisada lista.

Nota: La imagen destacada del artículo no corresponde a ninguno de los 10 artistas mencionados, sino a Sally Mann, quien fotografió a sus hijos en su vida cotidiana en el ámbito rural y que nombró esa foto “Candy cigarette”.

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